El Oxígeno y las carpas

En la pesca de ciprínidos, las claves del éxito pueden resumirse en dos: una correcta presentación del cebo y tácticas de cebado acertadas. Es obvio que para realizar convenientemente ambas tareas se necesitan manos; pero también es obvio que con las manos no basta. La presentación del cebo y la precisión del cebado pueden verse afectadas por ciertas propiedades del agua que conviene conocer. Para tomar decisiones sensatas acerca de cuánto, cuándo, dónde, cómo, y con qué hemos de cebar, es imprescindible, además, saber qué factores influyen en la localización-espacial y temporal- del pez y en su nivel de actividad.

El objetivo de este artículo es describir uno de los aspectos biológicos del pez y las cualidades físicas y químicas del agua que influyen en la acción de pesca. Presentaré también un procedimiento para mejorar la calidad de las decisiones. Mi propósito es, en suma, esclarecer el significado y delimitar el alcance de un tópico muy extendido entre pescadores, pero casi nunca explicado con suficiente concreción: “la pesca tiene mucho de coco”.

Problemas de suministro de oxígeno en el agua

El agua es un medio complicado para respirar. De entrada, contiene mucho menos oxígeno que el aire: un escaso 0,15% en las mejores circunstancias, frente a un 21%. Debido a esa pequeña proporción, el pez tiene que bombear grandes volúmenes de agua a través de las branquias para obtener el suficiente oxígeno, y si a esto le añadimos que el agua es más pesada que el aire, es fácil comprender el considerable gasto de energía que le supone al pez respirar. Para complicar más las cosas, mientras en el aire las concentraciones de oxígeno se mantienen estables, en el agua están sometidas a variaciones, de defectos dramáticos. Esas variaciones tienen dos consecuencias especialmente relevantes para nuestros intereses como pescadores. La más evidente, es que el pez procurará estar siempre en los lugares y capas de agua que contengan mayor cantidad de oxígeno. La segunda, más compleja, se refiere a sus efectos en la actividad y en la alimentación del pez. Para comprenderlos conviene aclarar qué es el metabolismo, un concepto confusamente divulgado en el ámbito del adelgazamiento.

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Expresado con sencillez, el metabolismo es el conjunto de reacciones bioquímicas que lugar en las células de los seres vivos para llevar a cabo las funciones que les permiten seguir estándolo (respiración, digestión de los alimentos, circulación sanguínea, desecho de residuos, etc.). Afirmar que el metabolismo es muy activo, equivale a decir que hay un gran número de reacciones bioquímicas funcionando y que el gasto de oxígeno y energía es muy elevado. En los peces la actividad metabólica depende mucho de la concentración de oxígeno.

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La figura describe gráficamente sus relaciones. Cuando el pez dispone de un buen abastecimiento de oxígeno y su metabolismo no está limitado por otros motivos (por ejemplo, la temperatura), se mostrará muy activo y consumirá gran cantidad de alimento. Cuando los niveles de oxígeno caen por debajo de un punto crítico (3-4 mg. /L en el caso de los ciprínidos), el pez permanecerá totalmente inactivo, dejará de alimentarse y su actividad metabólica se limitará al mantenimiento de las funciones biológicas básicas (transmisión nerviosa, respiración, circulación sanguínea,…). Por último, si la concentración de oxígeno desciende demasiado (1-2mg/L), sus efectos resultan letales.

Temperatura del agua

Debido a las tremendas diferencias en sus respectivas concentraciones, el aire está empujando continuamente moléculas de oxígeno hacia el agua. Pero la capacidad de ésta para absorberlo no es constante. Depende, entre otras cosas, de su temperatura. Como se detalla en la tabla, cuanto mayor es la temperatura del agua, menor es la cantidad del oxigeno que contiene. Una manifestación familiar de este hecho son esas pequeñas burbujas que aparecen en el fondo del recipiente en el que calentamos agua.

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Factores que afectan a las concentraciones de Oxígeno en el agua.

Dada la influencia tan decisiva de oxígeno en la localización y la actividad del pez, resulta obvio que para planificar nuestra acción de pesca será de gran utilidad conocer las causas que alteran su concentración en el agua. Las más relevantes en el tipo de escenarios que frecuentamos los pescadores de ciprínidos son la temperatura del agua, las turbulencias de la superficie del agua, la lluvia, la hora del día y la concentración de materia orgánica.

  • La lluvia

    Favorece la oxigenación tanto por las turbulencias que origina en la superficie del agua, como por su interacción con el oxígeno del aire mientras cae. Cuando el agua se mueve provocando turbulencias, bien sea por el movimiento natural del río o por agentes como puedan ser muros artificiales que tiene que saltar, etc., gana en calidad de oxígeno a partir de ese punto.
  • Turbulencias

    Las turbulencias en la superficie del agua son esenciales para que el oxígeno del aire entre ella a un ritmo eficiente. De hecho, los efectos directos de difusión son extremadamente lentos y la mayor parte del oxígeno que se encuentra disuelto en una masa de agua procedente de las turbulencias a que se ve sometida. En los ríos con corrientes y cascadas que baten y mezclan constantemente sus aguas, el oxígeno se encuentra casi siempre en el punto de máxima saturación a no ser que estén contaminados. Los embalses absorben más oxígeno cuando los azota el viento y están cubiertos de olas, que cuando presentan una superficie calmada y lisa.
  • La hora del día

    La segunda fuente del oxígeno disuelto en el agua es la fotosíntesis, un proceso mediante el cual las plantas acuáticas y algas que contienen clorofila fabrican hidratos de carbono utilizando el agua y el dióxido de carbono como materiales y la luz solar como energía. Por cada molécula de hidratos de carbono fabricada producen seis de oxígeno que son liberadas al agua. Como la fotosíntesis necesita luz, las plantas sólo aportan oxígeno en las horas del día. Durante la noche las plantas respiran y lo consumen. El resultado neto de ambos procesos es que las concentraciones de oxígeno en el agua varían a lo largo del día. Los niveles más bajos coinciden con la primera hora de la mañana y aumentan progresivamente hasta que el sol comienza a ponerse, momento en el que comienza a descender de nuevo. Esas variaciones que las mayores mortalidades por falta de oxígeno se den a esas horas.
  • Concentración de materia orgánica

    En los sistemas acuáticos se acumula materia orgánica de diversa procedencia. Una vez el agua, es descompuesta por bacterias que utilizan importantes cantidades de oxígeno para llevar a cabo su tarea. Si la descomposición alcanza niveles demasiados elevados, puede provocar una excesiva reducción del oxígeno y conducir a serios problemas. Una de las circunstancias más peligrosas en ese sentido es la excesiva proliferación de fitoplancton, esas diminutas algas que le dan al agua un aspecto de caldo de verduras. Los vertidos urbanos y los fertilizantes procedentes de la agricultura aumentan las cantidades de fosfatos y nitratos en el agua que, al ser nutrientes esenciales para el fitoplancton, aceleran su crecimiento. Cuando muere se convierte en comida para las bacterias, que se multiplican a su vez y consumen cantidades de oxígeno llegando a reducirlo hasta niveles letales para el pez.

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Uso para la pesca

Contrariamente a lo que muchos pescadores suelen creer, las horas más productivas para la pesca no son las primeras de la mañana. A esas horas los niveles de oxígeno están al mínimo, por eso es tan frecuente ver grupos de carpas “boqueando” en la superficie para absorber el oxígeno que está entrando desde el aire. Las horas más rentables, sobre todo en aguas con mucha densidad de algas y una gran población de peces, son las últimas de la tarde, cuando el oxígeno se encuentra en su nivel máximo o tras un largo periodo de fotosíntesis. En las aguas menos pobladas, la influencia de la hora no es tan relevante.

Comparada con las otras estaciones, la cualidad que mejor define al verano, visto desde nuestros intereses, es la irregularidad en las capturas. Unos días llenas de rejón y otros te desesperas por la inactividad. Esos típicos parones de actividad en los meses mas calurosos son debidos a la confluencia de varias circunstancias: las temperaturas suben por encima de los 40 grados centígrados, las entradas subsidiarias están secas, apenas hay viento, no llueve, el fitoplancton es más abundante, la descomposición de material orgánico se incrementa, y los peces demandan más oxígeno porque su metabolismo está más acelerado debido a la temperatura. En verano, la sesión más productiva es aquella en la que transcurre una tormenta, ya que el aire y la lluvia oxigena el agua.

A veces es fácil saber donde se concentran las zonas con menos oxígeno y dónde mas materia orgánica suele concentrarse, es fácil detectarlos debido a sus burbujas de gas, las cuales no hay que confundir con las que provocan los peces y debemos evitarlas al igual que lo hacen ellos.

Afrontando una sesión con estos conocimientos

Una vez conocido esto y siendo una acción que debería tomarse como costumbre es la de una vez elegido el escenario, dedicar varias horas a observar el agua, principalmente en busca de actividad, pero también para huir de zonas con concentración de materia orgánica, exceso de temperatura y falta de oxígeno. Estas zonas suelen ser zonas más someras, recodos o colas en las que suele abundar el cieno como sustrato del fondo. Esto dificulta aun más la posibilidad de obtener alguna picada.

Aunque no suele ser probable, encontrar una entrada de agua es la mejor opción. También puede dar buenos frutos el ir al sitio con antelación, elegir la zona a atacar según lo expuesto y hacer un pre cebado que consiga mantener la mayor cantidad de peces en la parte elegida.

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Con el agua de colores que dificultan la visión, cebos hi visual y con aromas consistentes permitirán luchar contra el olor a putrefacto del fondo y a la localización visual.

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Si conseguimos cebar con antelación podemos conseguir que las mismas carpas vallan limpiando el hot spot durante la semana mientras se alimentan, por ello, lo ideal es utilizar partículas, semillas, pellets 6mm, pequeños granos, boilies pequeños (10mm) que se extienden por un radio mayor y hacen boquear más al pez favoreciendo la creación de calvas limpias donde colocar el cebo el día que lo pesquemos.

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En una situación así, la ayuda de un visor sub acuático, una sonda de ultima generación que nos muestre estructuras y nos interprete que tipo de fondo tenemos y un Prodding stick es la opción acertada.

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Utilizar cualquiera de estas técnicas te convierte en un pescador avanzado que claramente obtendrá mejores resultados cada vez que las ponga en práctica.

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Para asegurar la presentación optima de nuestros cebos un Chod rig es la mejor elección, este montaje que tantas capturas tiene a sus espaldas tiende a enredarse si lo vas a lanzar, por lo que unos Nuggets de PVA nos aseguran un correcto aterrizaje. Para otros montajes el uso de la malla de PVA enhebrada en el bajo o una bolsa de buen tamaño hace que no se vea comprometida la presentación de nuestros rigs.

El uso de cebo vivo es una gran ayuda para atraer a las carpas por oscuro y cenagoso que esté nuestro pesquíl, las señales que éste emite junto con las señales químicas de nuestro cebado y del hookbait nos dan más posibilidades de mojar la moqueta.

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Rehidratar nuestros boilies con Feedstim XP y nuestro dip potencia la detección de nuestra postura y estimula su apetito.

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Cuanto mejor sea tu técnica y mejores materiales emplees mejores resultados tendrás, el movimiento se demuestra andando, crece cada día como pescador, uno nunca debe parar de aprender. Buena pesca.

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Reedición y adaptación:  Jesús Cruz.

Autor principal: Ángel Martínez Rodas. Revista la Línea.


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