Shallow waters

Primavera 2013. Gonzalo Gil. La primavera es la época que despierta el apetito de todos los amantes del carpfishing y de nuestras compañeras de afición. Es un período clave en el desarrollo y vida del ciprínido, donde año tras año, cuando la temperatura del agua es óptima para su apareamiento, busca reproducirse y dotar de vida a nuestros ríos y embalses. Es el momento, sin lugar a dudas, de conseguir la captura soñada.

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Es un momento en el que el pescador “aprovecha” esa necesidad del pez de alimentarse pre-freza para intentar conseguir un pez de grandes dimensiones. Esa “oportunidad” lleva implícito un hándicap si no tenemos varios factores en cuenta que me permito recordar en este artículo aprovechando la oportunidad que me brinda DeepCarp. El pez busca orillas pocos profundas para reproducirse y es donde lo buscamos. No nos damos cuenta pero en muchas ocasiones, la orilla desde la que pesquemos, debido a la crecida de los escenarios por las lluvias que suelen ser propias de la época, goza de poco agua y es fundamental evitar que el pez “se arrastre” varios metros hasta la sacadera. El daño que podemos generarle en su zona ventral/anal puede ser fatídico para su actual y futura reproducción. Seguro que más de uno de nosotros hemos visto coágulos y decoloraciones en esa zona en más de una carpa. No olvidéis el vadeador en esta época, depende de nosotros, es fundamental el avanzar los metros que necesitemos para cobrar el pez y así no herir al ciprínido. 

Igual de importante es adentrarnos en el agua como evitar que el pez esté más tiempo del necesario fuera de ella. Pensad que el pez come por necesidad imperial debido al desgaste propio de la época, por lo que si le unimos el resto de fuerzas que habrá usado para zafarse de nuestro anzuelo, le deja sin defensas y muy débil. Así pues moquetas amplias y muy bien acolchadas (no podemos escatimar en esto), tratamiento más que exquisito y vuelta a su medio, a ser posible, sin sacarle del agua. Las fotos en el agua son preciosas, últimamente me estoy aficionando a hacerlas durante todo el año, no sólo en primavera. Os animo a hacerlas. 

Localización inteligente

Si yo pregunto a un pescador de carpfishing donde buscaría las carpas en primavera, el 100% de ellos me responderá en aguas someras (shallow waters) poco profundas donde aparearse y depositar sus huevas. Bien, pero… ¿siempre? ¿Qué queremos decir con someras? Esta pregunta que lanzo lleva detrás varias experiencias en varios escenarios donde existen determinados momentos, la mayoría de ellos previos a la freza, donde el pez se sitúa en zonas intermedias (comúnmente llamadas medias aguas) pero, sin saber el motivo, no atiende nuestros cebos en las zonas donde precisamente se mueve de esa manera. Es más, suele haber concentración de peces en determinadas zonas del escenario cuando ocurre esta situación. 

Doy vueltas con la ecosonda, localizo los peces a medias aguas en zonas de poca, mediana y gran profundidad. Pienso, si están aquí, aquí me quedo pero… ¿cómo hago que bajen, o mejor dicho, como hago que les atraigan mis cebos? ¿Es la zona correcta? La experiencia me ha demostrado que, cuando se dan esos casos, los peces comen a la profundidad en la que se mueven, por lo que antes de bajar los trastos del coche y montar un cebadero para las carpas del Retiro, debo analizar qué zonas de mi escenario tienen esa profundidad lo más cerca de la orilla desde donde están ellas porque de lo contrario volveré igual que fui. Es muy curioso, puede haber concentración de peces en una zona pero muy distinto es dónde comen. 

Puedo estar en un tablón de ensueño de profundidad media 4-5metros que los peces pueden estar en zonas de 9m a 2m de la superficie y comer en la pequeña tablita de esta zona que tiene una buena superficie entre 1 y 2m. La localización es, bajo mi opinión, el 80% del éxito de nuestras sesiones y no siempre la teoría de “las colas” puede funcionarnos. Hay escenarios que son cara o cruz, donde tienen una presa y una cola y las dimensiones no dan para milagros, pero en otros escenarios más complejos con muchísimas zonas variables de profundidad, elegir donde situarnos es clave y en estas situaciones hay que tener varios factores en cuenta como la observación de actividad en ciertas franjas horarias, la proyección prolongada del sol en determinadas zonas del escenario, los obstáculos próximos a las orillas, las entradas naturales de agua, las dunas o desniveles del terreno, etc. En definitiva, el conocimiento del escenario es vital para conseguir el éxito así que no nos quedemos en la teoría de la primavera, vayamos un paso más en aquellas escenarios que exigen exprimir nuestros conocimientos. 

Mi última aventura, un claro ejemplo.

Al igual que el año pasado, reservé la semana santa en lago de Iktus. Pensé que para finales de Marzo las carpas estarían próximas al desove y se acercarían a la “supuesta cola” del lago, donde el año pasado pude observar que suelen concentrarse exactamente en dos puestos que conforman una amplitud de 80 x 300m y profundidad media de 4m. Los peces comían en esa zona pero no a cualquier distancia ni profundidad, por lo que tuve que acabar pescando a 15m de la orilla para tener picadas de continuo. 

Al llegar este año a la cola de Iktus, tal es mi sorpresa que en los primeros sondeos no detecto ni un solo pez en todo mi puesto que cubre el ancho completo del lago y está dentro de la zona activa en la que estuve el año pasado. Avanzo un par de puestos continuos a los míos a ambos lados sondeando lentamente y sigo sin detectar actividad. Empiezo a preocuparme. Veinte grados en el exterior y el agua a 14 grados me llevan a la primera reflexión de que pueden seguir comiendo en aguas medio-profundas. Ante esta situación empleo dos días buscando los peces a diferentes profundidades (2-4-6-8), sacando dos tencas en la misma orilla donde estoy pescando a escasos 15metros, casualmente a la misma hora durante dos noches. Mala sensación. Decido darme una vuelta por el escenario donde uno de los puestos que supuestamente pesca zonas medio profundes está sacando carpas y amures… ¡pero a escasos 2metros de agua! La peculiaridad del puesto es la existencia de dunas que reducen la profundidad 2-2.5m de agua en determinados puntos. Empiezo a comerme la cabeza y me pregunto, ¿dónde están todas las carpas? 

Cuando ya abandono este puesto, visualizo a lo lejos, en la otra orilla, una pequeña curva con bastantes árboles sumergidos. El sol está iluminando de lleno ese recoveco y justo, ¡zas! un salto. Sigo mirando y ¡zas!, de nuevo otro salto. Sin dudarlo ni un segundo, vuelvo a mi puesto y cojo la barca destino a esta zona. Casi 400metros de distancia en la orilla (afortunadamente sin pescadores) me llevan a una zona somera con platos de hasta 1.2m en los que puedo hasta bajarme y hacer de espantapájaros. Localizo muchísimos peces a unos 50metros de la orilla de esa zona, la sonda no para de pitar pero casualmente todos se encuentran a medias aguas, a unos 2m de profundidad sobre unos 6metros. Puedo ver los bancos desde la barca. Me acerco a la orilla y progresivamente la cantidad de peces va disminuyendo. No me paro a analizar nada más, simplemente regreso a todo motor a mi puesto mientras en el trayecto pienso como abordar el nuevo puesto. 

Sin tiempo que perder y sin ningún reparo a desmontar de nuevo todo, en tres viajes logro situarme en el nuevo puesto listo para emprender la sesión de nuevo. Al llegar no paro de observar brotes de actividad constante a diferentes alturas de la recula. Sondeo de nuevo y empiezo a comerme la cabeza. ¿Dónde ubicar mis cebos? Sitúo mis tres cañas en un radio de 30metros en la zona donde se encuentran tocando distintas profundidades (7-5-3). Pasa el día sin picadas y decido a última hora de la tarde sacar la cuarta caña y llevarla a la misma orilla, muy cerca de los platos que cito anteriormente. Hablamos de 1.5-2m de profundidad, justo cerca de la entrada de un riachuelo que comunica con el río que bordea Iktus pero que apena suelta agua al lago. 

Cae la noche durmiendo tranquilamente cuando a las 4.30am se arranca la cuarta caña con una maravillosa carpa de 22,2KG. Así, para empezar. Imaginaros mi cara. Me las vi y me las desee para sacarla por la cantidad de árboles sumergidos que hay pero bueno, en estos casos no queda otra de armarte de un buen anzuelo, un bajo resistente (35-45lb) y un buen puente de 0,60mm con clip liberatorio del plomo. El pez estaba sanísimo y no daba síntoma ninguno de estar preparando la freza. El agua había bajado a 10-11ºC pero había una actividad mucho mayor que durante el día, y casualmente muy próxima a la orilla, al contrario que durante el día que los saltos eran desperdigados por la zona. 

Me quedé varios minutos preparando el cebo (boilies de calidad troceados, pellets y maíz dulce como cebado) y sin apenas visibilidad y tomando como referencia el riachuelo, volví a dejar el montaje a 1.8m de profundidad. Apenas llevaba una hora en la cama cuando otra carpa de 20,7KG posa en la moqueta. Había conseguido en apenas dos horas dos carpas que hubiera firmado cualquier pescador antes de ir. Era increíble, que resultados. 

Y aquí vino la clave. Eran cerca de las 6.30am e iba a amanecer, por lo que decidí “correr” las tres cañas restantes 20metros hacia la orilla reduciendo la profundidad (6-4-2-1.5m) y así fue como las dos cañas de menor profundidad me dieron la mejor mañana posible con varios ejemplares por encima de los 15KG. 

No podía meter más cañas a 2m, tenía que dejar el espacio suficiente para poder cobrar el pez y librarlo de todos los obstáculos a la vez que evitar cualquier enredo con mis cañas por lo que me la jugué con esas dos cañas todos y cada uno de los días y experimenté con las otras dos. El resultado fue de 11 carpas por encima de los 14KG en sólo esas dos cañas. Las otras dos “las puso el ayuntamiento”. 

La observación y tus movimientos.

Libré la sesión por observar el escenario, por recorrerlo con mimo buscando los picos de actividad, siendo afortunado de encontrarme el mismo prácticamente vacío y poder llevar a cabo el cambio de puesto. Nadie en toda la semana sacó un pez en los puestos de la cola. Es triste reservar un lago de pago durante una semana y no oír tus alarmas si bien ese es el precio que se paga por la fortuna o intuición de saber que los peces podrán estar ahí. La lógica me decía a mí que sí, la práctica me dio de bruces, al menos durante dos días. 

También os digo que una vez hayamos localizado la zona de actividad, nuestros movimientos y pruebas son fundamentales para leer lo que quieren los peces. En ocasiones será buscarlas a la profundidad adecuada, en otras será aproximar nuestros cebos al refugio que tengan como protección, en otras será buscar el arco de acción donde suelen depositarse los sedimentos de las riadas, en otras serán las orillas pedregosas donde suelen “cazar” su alimento (moluscos y cangrejos), en otras será localizar el canal del río y ver a qué distancia del mismo y hacia que lado dirigen sus movimientos,… en definitiva, razonemos, probemos…acción-reacción. No podemos echar las cañas y esperar a que el AVE tenga parada en Villaconejos. Un pescador de carpfishing se distingue por ser inquieto, cuestionarse el sentido del aire y hacia dónde van los pájaros, es reposado e inteligente. Nuestra pesca es algo más, marca un estilo de vida, no lo olvidéis. 

Por último, como consejillo si me lo permitís, el mensaje que quiero transmitiros es que si visitáis escenarios en España que son poco frecuentados, estudiarlos bien, con calma y boli en mano. No se trata de hacer un mapa de medidas de una habitación, pero si un mapa de puntos calientes (hot spots), con sus profundidades, entradas de agua, obstáculos, etc. Lleva tiempo pero podréis llegar a la conclusión cada año de que si los peces no están ahora aquí, seguro que están aquí o allá porque las posibilidades son limitadas. Sabemos que buscan shallow waters, esa es la teoría, pero, ¿cuáles? Espero que después de haber leído estas líneas, las busquéis como yo.


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