Fish thinking

Enero 2015. Gonzalo Gil. Últimamente, no hago más que decirme a mí mismo esta frase repetidamente en cuanto me dispongo a pensar qué cebo usar y dónde debo colocarlo al llegar a un escenario de pesca. Parecerá una tontería, pero igual que meditan los budistas o los filósofos, también a veces necesitamos esos momentos de reflexión para determinar cuál va a ser nuestra apuesta frente al pez, pues de ello dependerá el éxito de la sesión. ¿Por qué me pongo el “disfraz de ciprínido”? ¿Qué aspectos me hacen tomar decisiones? Sobre esto y más cosas os traslado estas líneas…

Observación vs. Preparación.

Obviamente, una sesión de al menos una semana requiere una determinada preparación para afrontarla con las “mayores garantías posibles” pero, cuando destinas, como es mi caso, fines de semana esporádicos o a lo máximo tres días, de alguna manera -te la juegas- pues la probabilidad de fracaso iguala la de éxito. Cuántas veces llevamos días pensando lo que vamos a hacer en cuanto lleguemos al escenario y nada más montar el equipo y tener que preparar los montajes dices…”voy a probar con esto”. Incontables veces. Y es que realmente, al menos a mí, se me hace muy difícil pensar qué hacer hasta que no llego a la orilla. “Digamos que la idea se piensa en casa y se madura en el agua.” ¿Los motivos? De nuevo, incontables, pero puedo simplificarlos en dos: pensar dónde estarán los peces (localización) e intuir cómo se alimentarán de la forma más confiada posible (presentación). Es decir, para mí el lema -fish thinking- es apostarlo todo en esencia a estos dos factores, aunque otros influyan puntualmente en mis decisiones.

La preparación de nuestra sesión arranca siempre días antes de llegar al escenario obteniendo toda la información necesaria (meteorología, actividad lunar, capturas recientes, zonas más/menos explotadas, prohibiciones a tener en cuenta (pesca nocturna, embarcación, cebado, etc.) y un sinfín de aspectos, pero realmente la apuesta “todo al rojo” la llevaremos a cabo al llegar. Y si no, ¿cuántos de vosotros habéis llegado a un escenario con la idea preconcebida de lo que vais a hacer exactamente y os percatáis al día siguiente que los peces están concentrados en una cola a 500m del lugar elegido devorando la chufa a menos de 2m? Antes de bajaros del coche, antes de montar el equipo, antes de todo…observar y no tengáis reparo a cambiaros de sitio en cuestión de horas. “Más vale 2h en un hotspot que 48h en el sitio más placentero y cómodo del embalse.”

Cambia las reglas.

Como la mayor parte de vosotros, practico el carpfishing en compañía de buenos amigos, y este aspecto ayuda y mucho a descifrar los factores críticos de éxito, pues ellos podrán hacer su apuesta particular o compartirán su apuesta contigo. Aquí no voy a entrar, pues cada pescador es un mundo y actúa de una forma concreta, pero su decisión va a condicionar la tuya pues sumarán factores a tener en cuenta antes de situarnos frente al embalse y hacer fish thinking.

Os pongo un ejemplo. Hace unas semanas (Noviembre) estuve pescando en uno de los embalses más complicados de España junto a dos buenos amigos, uno de ellos bastante conocedor del mismo donde ha realizado auténticas sesiones de ensueño. Llegué de noche, la luna llena me permitía ver con cierta claridad el escenario. Observé como estaban pescando mis compañeros y me di cuenta que estaban apostando todo a una única carta en cebos (chufa) y en ubicación (orillas). Primer factor. Pesca en poca profundidad, en dos colas distintas, sobre 3 metros, en la propia orilla y en la contraria, buscando el desplazamiento del pez sobre los obstáculos que nacen en la orilla como grandes árboles y troncos cortados. Era una apuesta perfecta pues este embalse, la mayor parte del año, responde a esta práctica de pesca muy cuidadosa, evitando el ruido, pescando muy cerca de la orilla pero me preocupaba el gran número de líneas que se ubicaban en tan poco espacio y que atravesaban las colas de lado a lado. Nos encontrábamos ante un cambio inminente de tiempo a partir de esa misma noche, trayendo aire cálido y lluvia en término moderado, aspecto que oxigenaría el agua durante el fin de semana y evitaría la acción luminosa de la luna que tanto incita a los ciprínidos a orillarse. Segundo factor que tuve en cuenta a la hora de decidir qué estrategia seguir. La zona que pescaría me situaba a pantano abierto, con la presa al fondo, con la posibilidad de “cortar” el acceso a las colas donde estaban mis compañeros si utilizaba su misma estrategia. Entonces empecé a montar, muy atento a la actividad en el agua, con el pantano en silencio y sin aire y no escuché nada en 2 horas que tardé en preparar todo mi material. Tercer factor. Tranquilidad, poca actividad. Si los peces estaban por la zona, se estaban alimentando de forma cuidadosa.

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Cambié las reglas. Me metí con la barca (que no tenía pensado hacerlo) en mitad de la noche, sondeando con cautela un ratio de 80x150m, viendo que a unos 40metros de la orilla el embalse bajaba a 6m, a unos 60m subía a 3-4m, y a partir de los 90m bajaba lenta y proporcionalmente hasta 10-11m que marcaba la sonda si no recuerdo mal. Una duna delante de mí que me proporcionaba varias posibilidades. Me marcó en dos ocasiones peces, casualmente en las caídas de la duna. Entonces me acordé de otras sesiones que había tenido en el pasado que me recordaban que el pez se mueve siempre cercano a estas obstáculos, aprovechando en ocasiones para subir a la duna para alimentarse de plantas que por incisión del sol se hayan desarrollado y generado “vida acuática” y en otras para aproximarse a la orilla a buscar crustáceos, algas, etc. Digamos que se trata de un hoyo entre la orilla y la duna donde el ciprínido encuentra la calma y le permite desplazarse cómodamente cuando tiene necesidades alimenticias. Empecé a sentir un buen feeling, había que apostar, estaba fish thinking…pensando como un ciprínido. Coloqué una caña justo en la tabla hoyo (6m), otra en la superficie de la duna (3m) y otra de forma aleatoria en una zona en la que aprecié ciertos obstáculos a 10m. Las dos primeras las jugaría con cabeza, usando un anzuelo ligero, bajo corto, un par de granos de maíz (sabiendo que era el cebo más usado junto con la chufa) y una malla potente de contenido (maiz, hemp y micropellets ) y remojo (Probiotic Red). En cada postura, entre 2 y 3kilos de micropellets remojados en aceite de 6.5mm, buscando la atracción de pequeños peces y los últimos cangrejos activos del año. La tercera caña, la perdida, la pescaría con un boilie simple de sabor salado y cebaría con 2 kilos de boilies remojados y otro sin remojar y con medio kilo de maíz para crear con su color la atracción necesaria. Había apostado por cambiar la estrategia (pesca en diferentes profundidades aprovechando la orografía, uso de mallas para concentrar la coloración y aroma, potenciación con líquidos, uso masivo de pellets, líneas muy separadas y hundidas con plomos traseros y voladores…). Sin tocar las cañas en 24h, la segunda noche, la caña situada en el hoyo se arrancó dándome la satisfacción de levantar una común de casi 20KG, la única captura de la sesión. Justo cuando empezábamos a recoger, cuando el sol se hizo presente, empezamos a ver actividad cercana. El tiempo cambiaba a mejor, pero nos teníamos que marchar. La estrategia hubiera sido distinta seguramente pero no dio tiempo a más.

La moraleja de este ejemplo es que la lógica que hace pescar un escenario mítico “a lo tradicional”, como lo hace el 90% de los pescadores, tiene un alto porcentaje de éxito pero en ocasiones cambiar las reglas, interpretar el escenario en un determinado momento en la piel de un ciprínido, puede hacer que la sesión sea más que fructífera.

Busca aliados.

Usando el argot económico, uno de los -key indicators- dentro de la localización de hot spots es la detección de obstáculos. Cuando me enfrento a un escenario de pesca, busco continuamente con la sonda o ayudado por gafas polarizadas todo tipo de elementos que pueden otorgar al pez seguridad a la vez que alimento natural. Esto es, por ejemplo, plantas acuáticas (nenúfares, juncos, por ejemplo), árboles sumergidos o caídos desde orilla, antiguos muros de separación de fincas, tuberías de extracción de agua, etc. Estos elementos, no tengáis dudas, son aliados nuestros en el carpfishing.

Obviamente, la forma de pescar cada uno de ellos es muy peculiar, y enfrentarse a ellos es un verdadero desafío, pero aquí la experiencia del pescador se hace notable. Sólo os daré un consejo para que lo pongáis en práctica, y no es otro que fish thinking. ¿Dónde se va a sentir el pez más seguro alimentándose, dentro o fuera de los nenúfares, fuera o entre los árboles hundidos? Pues si tenemos la respuesta clara, ¿por qué nos empeñamos en pescar a 1 metro de los nenúfares?, ¿por qué pescamos a unos metros antes del conjunto de árboles hundidos?

“Si Mahoma no va a la montaña, la montaña va a Mahoma”. Pongamos toda la carne en el asador y que nuestra preocupación sea la forma de “obtener” el pez más que cómo conseguir una picada que no sabemos cómo acabará, porque las probabilidades de picada cuando hay obstáculos asciende altamente, por lo que empleemos nuestro tiempo en pensar cómo lo salvaremos. Os contaré ejemplos e ideas concretas:

  • Embalse con muchísimas encinas cerca de la orilla. He observado que el 90% de los pescadores busca pescar entre un par de encinas y con el freno muy duro para interrumpir su carrera. ¿Por qué no pescar en la misma raíz de la encina? Al margen de ser el lugar donde por naturaleza va a buscar alimento el ciprínido, nos permitirá bloquear con más margen su trayectoria hasta la siguiente encina. No concibo otra forma de pescar en estos escenarios, y siempre ha sido con éxito, siendo el volumen de peces perdido mínimo. Además, pregunto a pescadores y contestan, “Llevo puente”. Entonces me preocupo aún más, como si por si sólo fuera garantía de éxito. Pescar entre encinas requiere técnica, cabeza para saber “mover” al pez y una preparación perfecta de nuestra línea (anzuelos extra-fuertes, bajos ultra-resistentes, sistema drop de plomo, dimensión del puente adecuado, uso o no de traseros, etc.). Hay que pensar antes de la picada, si sale hacia la izquierda o derecha, qué tiempo de reacción de clavada tenemos, que nuevos obstáculos existen, que margen de línea tenemos… porque una vez más, hay que tener pensamiento fish thinking para saber dónde puede refugiarse el pez (los perdederos que se dicen) y así conseguir hacernos con él.
  • Lago con grandes bancos de nenúfares. Cuántos pescadores, entre los cuales me incluyo, habremos puesto nuestro cebo al borde del banco de nenúfares como si fueran juncos o cañas para evitar su entrada con el freno extraduro. Y yo os pregunto, ¿dónde comerá el pez con más confianza, dentro del banco de nenúfares con una condiciones neutras de luz y buscando entre las raíces de las plantas…o fuera del nenúfar, desprotegido, con alta luminosidad y con la posibilidad de detectar nuestra línea? Creo que la respuesta es obvia. Pues bien, hagamos fish thinking. Preparemos a conciencia la zona donde pescaremos, retiremos a los lados los nenúfares, hagamos un pasillo hasta una de las raíces situadas debajo de las flores, cebemos concentradamente sobre la raíz, tanteemos con el plomo la ruta creada, separemos nuestro montaje en dirección a la salida y cerremos la puerta que hemos abierto para que el pez encuentre las misma condiciones de luminosidad que se dispone en el banco entero. Haciendo estos pasos, haremos que el pez se alimente en su zona habitual y conseguiremos engañarle. Ahora bien, debemos preparar el equipo a conciencia. Normalmente la picada será muy sutil, debido a que el pez intentará expulsar el cebo en el propio sitio y hará desplazamientos muy cortos. Nada más sentir la picada nos dirigiremos hacia el pez y allí con mucha calma tomaremos la línea con unos guantes e iremos preparando al pez un espacio de salida para lucharle fuera del banco. En ocasiones, tenderá a seguir refugiado en los nenúfares. Simplemente es cuestión de paciencia y saldrá. Pensad que estamos “invadiendo” su zona de confort, por lo que buscará rápidamente otra. Necesitaremos un monofilamento mínimo del 0,50mm, liberar el plomo y bajo de alta resistencia para poder corregir la dirección del pez hasta que lo saquemos. No usar voladores ni traseros. Para pegar el bajo al suelo y que no forme bucles, tan sencillo como frotar nuestro bajo de línea en la masilla de tungsteno, veréis como se adhieren partículas de tungsteno al bajo y conseguimos que estire y fondee.
  • Árboles sumergidos en diferentes niveles de profundidad. Sencillamente, los mejores hot spots. Cuando llego a un escenario nuevo, mi búsqueda se centra en este tipo de elementos pues será zona segura de estancia de ciprínidos. Pensad que al margen de otorgarle “protección”, es zona de alimento habitual, pues los árboles o arbustos que entran en el agua suelen verter sus frutos en el agua, las aves suelen posarse en las ramas y defecar en el agua, todo ello al margen de que por instinto los ciprínidos tienden a orillarse y comer en las raíces, así como protegerse del calor o del frío en la época que corresponda. Nuestra ardua tarea será estudiar muy bien con la sonda las diferentes ramificaciones que el tronco pueda tener para conocer las posibles vías de escape del ciprínido. Os sorprenderá lo que os voy a decir pero en el 99% de las ocasiones pescar dentro del obstáculo hace que el ciprínido salga del mismo por sí mismo, cuando si pesco al borde la probabilidad es completamente inversa y entrará seguro en zona de obstáculos. ¿Cómo conseguirlo? ¡Factor superficie! En casi todas las ocasiones que pesco contra obstáculos suelo pescar con pinza, llevar la línea completamente fuera del agua y dirigir la línea desde la orilla hacia el obstáculo. El pez notará la resistencia desde esa orilla y saldrá hacia fuera, tenderá siempre a salir en dirección opuesta. Probadlo por favor, veréis los resultados. Es muy importante que la pinza sujete el puente, no la línea base, para que ejerza la resistencia que buscamos en el momento de la picada. También es útil emplear nylon de menor resistencia en vez de la pinza. En estas situaciones, ni que decir tiene que debemos presentar buen material y sistema drop de plomo aunque recomiendo una piedra pesada del lugar atada con goma elástica, de esta manera no contaminaremos el agua al margen de que el pez encontrará la zona “más natural”.
  • Juncos en las orillas. Las cañas o juncos que nos encontramos en gran parte de los embalses y ríos españoles son zonas habituales de estancia y alimentación de los ciprínidos y resto de especies que conviven en el mismo escenario. ¿Cómo pescarlo? Está claro que pensando como un pescador, intentaría pescar a un metro de las junqueras con el freno extraduro y prácticamente dormiría pegado a la caña para evitar la entrada en la vegetación, pero si hago fish-thinking, la estrategia cambia. El ciprínido nada entre los bancales de juncos y busca comida precisamente en la base, al igual que en las raíces de los árboles. Sabiendo esto, ¿por qué pescar fuera? Pesquemos justo en la base de la primera línea de juncos pero hagamos pensar al ciprínido que estamos pescando en su misma orilla. Nos desplazaremos hasta esa misma orilla y clavaremos una caña de bambú en el fondo (normalmente de características cenagosas) pegada a los juncos elegidos para posicionar el cebo. Podéis encontrarlas en tiendas de bricolaje con dimensiones de hasta 2m. También se pueden usar piquetas altas pero las cañas son más naturales, y no distorsionan el entorno. Llevaremos la línea, al igual que en la estrategia entre árboles, por encima de la superficie. Usaremos en vez de pinzas, alcayatas reforzadas en goma. Este artilugio frenará lentamente al pez si intenta avanzar en el sentido de los juncos a la vez que le dará plena libertad si se dirige hacia nosotros. También ha habido ocasiones que he taladrado la alcayata a un árbol seco en la orilla contraria, si bien no me gusta demasiado dado que al fin y al cabo estás impactando en el medio natural. Volviendo a la picada, deberemos ser rápidos para liberar nuestra línea de la alcayata y comenzar la lucha. Para evitar que el nylon queme la goma se puede usar un poco de vaselina, aceite, un refuerzo de corcho, etc… ¡Aquí que entre la bricopesca y el ingenio de cada uno! Usar un buen puente nos ayudará a trabajar mejor el pez en caso de que haya penetrado algún metro en el juncal. La pesca es similar a la de los nenúfares si bien en este caso necesitamos “frenar” su dirección dado que los juncos ofrecen mayor resistencia que los nenúfares y no es cuestión de hacer la poda de Eduardo Manostijeras y dejar el banco de juncos como un solar.

Solucionando tabúes.

Estas primeras líneas de fish-thinking pretenden transmitiros la necesidad muchas veces de cambiar las reglas de juego y buscar aliados en nuestras sesiones. En la segunda parte de este artículo seguiremos hablando de fish-thinking, teniendo en cuenta los agentes atmosféricos, las corrientes y las orografías del fondo, sin duda otros factores que nos van a determinar cómo y dónde pescar. Al final, todo se reduce a un jeroglífico, una partida de ajedrez o un tabú, buscando la forma de vencer a tu “oponente” y en nuestro caso, curarle y abrazarle a la vez que le devolvemos a su medio. Dice el Sun Tzu o Arte de la Guerra que hay conocer a nuestro enemigo para vencerle, pues yo opino lo mismo en el carpfishing…esto es Fish-Thinking!


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