La magia del mix

Abril 2013. Gonzalo Gil. En estas líneas os hablaré de un elemento que considero fundamental en mis sesiones, independientemente de dónde y cómo esté pescando. Hablo de las mallas o bolsas de PVA y las múltiples posibilidades que nos plantean para rellenarlas con objeto de atraer al ciprínido a nuestro anzuelo. Os explicaré cómo suelo usarlas con objeto de compartir ideas y también aprender de vuestros consejos y opiniones.

La controversia

Lo primero, antes de nada, comentar que conozco a pescadores que son contrarios a la utilización de estos elementos y que piensan que es más natural presentar nuestro cebo en compañía dispersa del cebado. Es decir, que prefieren usar un boilie, un pellet o una chufa natural y cebar alrededor y de forma repartida con boilies, pellets/micropellets y microchufa, chufa o chufa troceada.Es una opción perfecta, al fin y al cabo nadie mejor que la experiencia en los lugares que un pescador frecuenta para tentar y probar hasta conocer cómo de desconfiado son nuestros peces.

Ahora bien, bajo mi experiencia personal hasta el día de hoy, el uso de bolsas o mallas de PVA ha marcado diferencia clara frente a no usarlas en mis sesiones, y casualmente, en la mayoría de los casos, han sido determinantes para no irte de vacío en muchos lugares.Es por este motivo por el cual siguen siendo el mejor compañero de mis cebos y su continuo uso me ha servido para determinar que ingredientes debo de incorporar para atraer a nuestras carpas.

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Desventajas “teóricas”

Antes de hablar de “ingredientes” si quería aprovechar estas líneas para decir que hay muchos pescadores que no emplean PVA porque lanzando desde la orilla resta capacidad de lance al ofrecer el aire mayor resistencia. Esto hecho se “palpa” principalmente en los concursos donde en muchas ocasiones la distancia es determinante. También hay cierta preocupación por cargar a la caña con excesivo peso a la hora de lanzar por si pudiera resentirse el carbono. Opino que en la compensación está la clave. Cada uno de nosotros conoce sus cañas, sabe dónde está el punto clave donde debe forzar y cuando hay más peso de lo normal. Hay que equilibrar el peso de lance, he visto como se han ganado campeonatos restando peso en nuestro plomo y completando la malla hasta el peso máximo en que los pescadores se sentían confortables para lanzar. Y es que la carpa muchas veces es exigente incluso a más de 100 metros de distancias.

Me he permitido montar un pequeño vídeo grabado por mis compañeros Javi y Bea en Domaine de la Ribiere donde los guías del lago explican que las carpas más exigentes huyen de cebados masivos y buscan encontrar un pequeño surtido de comida.

Mis ingredientes

Normalmente suelo confiar en una misma fórmula en la malla o bolsa a la hora de pescar pero en muchas ocasiones, sobre todo en ciertas épocas del año o en ciertos escenarios, suelo personalizar aún más la malla: cuando el cebo empleado es partícula (maíz o chufa) natural o artificial, suelo usar microchufas y maíz y mezclarlos con la tierra del lugar antes de incorporarlos a la malla para así evitar que el agua la estropee. Si en cambio pesco con boilie, siempre troceo 4-5 boilies del mismo sabor en diferentes tamaños, desde mitades hasta prácticamente polvo ayudado por el Krusha.

Cada vez más, me estoy acostumbrado a preparar las harinas en casa ayudado por la Thermomix. Gracias a sus cuchillas y su velocidad variable de picado puedo generar micropartículas de boilie, pellets y grano (chufa sobre todo). De esta manera, no me preocupa comprar pellets en 8, 15 o 22mm ya que al final consigo ajustarlos desde 1 a 4mm. Meto las mezclas en bolsas Zip (En los chinos o Ikea están baratas) y a la mochila. El sobrante de cada sesión lo introduzco en la nevera, así puedo reusarlo para la siguiente sesión. No debemos olvidar que estas harinas son en esencia engodo y que a grandes cantidades también podemos usarlas para cebar con la catapulta.

El mercado nos ofrece muchas harinas ya preparadas para preparar la base de nuestro relleno, de hecho cada vez son más las marcas que personalizan los llamados stick mix para colmar las expectativas del pescador. Estas harinas son el producto que más me llama la atención, más que los boilies, y es donde suelo gastar los eurillos. A veces siento la sensación de que tan importante es el contenido de la malla como el cebo que empleamos.

El uso de aromas combinados me entusiasma y es la mejor recomendación que os puedo dar. Hace años la mezcla de boilies dulces y salados era impensable y ahora casi todas las marcas emplean base salada de pescado aunque el boilie sea de kiwi, pera o banana. ¿Por qué será…? Recuerdo las primeras veces que fui a Francia hace ya unos años cuando pude comprobar que las carpas sólo comían boilies frescos de calamar y fresa. Yo iba con mis bolsas separadas de calamar por un lado y de fresa por otro y menos mal que se me ocurrió pedir una bolsa a los ingleses. ¡Menudo bolo iba a rascar!

Pues bien, bajo esta premisa, por un lado, introduzco en la Thermomix nueces ya peladas del supermercado, cañamón cocido y enfriado, chufa azucarada y pellets de maíz. Pico todo hasta hacer prácticamente harina pero consiguiendo que las nueces y las chufas me queden así en modo “tropezón finito” . Por otro lado, tomo pellets de hallibut 6-8mm, pellets de betaína verde, harina de pescado/krill e introduzco boilies de robin red y GLM. En esta ocasión lo pico todo lo máximo posible. Cada uno de los combinados en bolsas independientes. Ya tenemos un mix dulce y otro salado para afrontar cualquier sesión, si bien la clave está en combinarlos para ofrecer algo realmente jugoso. Por separado son muy eficaces de igual modo, que nadie lo dude.

Ahora bien, entra en juego los atrayentes líquidos. Aquí tenemos un maremágnum de posibilidades para potenciar nuestras harinas. A mi particularmente me gustan los stim, amino y betaína líquida que ofrecen marcas como Mainline y CCMoore pero obviamente el mercado te ofrece muchas soluciones en distintas marcas. Los aceites me encantan, sobre todo los basados en hallibut, chily, cañamón y chufa pero solamente lo empleo en momentos del año donde el agua esté a punto de cambiar de temperatura (Febrero-Marzo y Octubre-Noviembre).

Todo es probar y probar. Yo he dado con una combinación de harinas y atrayentes que me están funcionando muy bien en todos los escenarios, tanto en ríos como en embalses. Al final, donde menos me como la cabeza es en el boilie, el cual suelo hasta trocear con la tijera y que permanezca camuflado con mi mix. No se que pensaréis, quiza yo le esté dando demasiadas vueltas a un componente que no lo véis tan esencial pero desde hace mucho tiempo mi dinero lo invierto en tratar de conseguir el mejor stick mix posible sin pararme a mirar ni una bolsa de boilies. También os digo que el mercado nos ofrece stick mix preparados de grandísima calidad y que podemos usar con magníficos resultados. No obstante, me gusta aportar mi granito de area, mojarme en intentar conseguir algo de mi cosecha. Unos elaboran boilies, yo experimento con los mixes. Todo es carpfishing!


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