Brigueuil, el reencuentro

Agosto 2017. Gonzalo Gil. 10 años después de mi última visita a Etang de Brigueuil, decido realizar un viaje junto a mi familia al que fue el primer lago privado de carpfishing que visité en el país vecino. Aún recuerdo como si fuera ayer los viajes (2 consecutivos) que pude realizar con mis amigos G-SUS, Lytos y Javier (Lucio y Kain), el nerviosismo que teníamos por experimentar la esencia de esta modalidad de pesca fuera de nuestras fronteras y las ganas de convivir con otros pescadores de diferentes nacionalidades que anualmente visitaban el lago.

Preparación

Estas sensaciones, desde el momento en el que me planteé volver a visitar el lago, se me fueron repitiendo con mayor intensidad conforme se acercaba la fecha prevista para mi visita. Realmente hacía mucho tiempo que no sentía algo así y mis amigos pudieron notarlo, dado que visité varias tiendas de confianza (El Rincón del Carpfishing, CobisaCarp y Worldpesk) y en cada una de ellas iba compartiendo mis ideas sobre cómo afrontar el escenario para intentar conocer también novedades del mercado que pudieran ayudarme a llevar a cabo mis ideas. Es muy interesante plantear cómo vas a pescar y que tus compañeros de afición te lo cuestionen constructivamente. La pesca siempre comienza en tu cabeza, no cuando divisas el agua.

Dado que iba a realizar el viaje con mi mujer y mis dos bebes, necesitaba organizar muy bien el espacio en mi vehículo y llevarme lo estrictamente necesario. Pensando precisamente en qué llevar, decidí pedirle a Andy y Tracey, el matrimonio propietario del lago, que me facilitaran para la semana una biwi, una bedchair, una silla, una moqueta y una sacadera. No hubo problema y de esta manera llevé conmigo las 4 cañas de 10", el Carpio, 2 macutos de Starbaits con todo el tackle necesario, 2 slingas, un bankstick bag y el cebo (4 cubos de semillas y chufas de Crafty Catcher, 2.5kg de chufa preparada Bait-Tech y 5kg de boilies de pescado cortados o migados (chops). Además de esto, los pop-ups de confianza que utilizo habitualmente en mis sesiones (Piña y Coconut de Starbaits más Fluoro-Lites rosa y naranja, que son flotantes sin aroma de la misma marca). Todo ello más los macutos de ropa, comida, juguetes, etc. entraron en el vehículo, ayudado de un maletero de techo claro está porque de lo contrario es inviable.

El plan que acordamos con los dueños fue que mi familia se quedara en el Apartamento rústico que forma parte de su casa (Gite). Se trata de una vivienda completa con 2 dormitorios muy amplios y cocina y baño totalmente equipados (TV, lavadora, lavavajillas, microondas, nevera, calefacción...). Adicionalmente incorpora una terraza con muchísimo encanto. Un lugar muy acogedor para convivir con mi familia los ratos que no pescara, que serían muchos. El puesto de pesca escogido seria el 8, el mismo que pesqué las dos veces anteriores. Quería el 11 pero estaba reservado y viendo los puestos que quedaban libres el 8 me inspiraba confianza. Siempre podía cambiar.

Los dueños me habían preavisado que el nivel del agua estaba 70cm por debajo del nivel habitual, esto quiere decir 2.3m en la presa donde se alcanza la cota máxima, y que peces pequeños como "poisson chat - peces gato" estaban activos además de los cangrejos y que desaconsejaban la pesca con boilies si no era utilizando un "wrap", envolvente de plástico transparente que evita el deterioro del boilie ante los ataques. Primer hándicap a tener en cuenta. Adicionalmente a este aspecto, la característica principal del lago es la gruesa capa de cieno permanente en todo el lago, aspecto que es conocido y aceptado por las carpas, si bien incomoda al pescador al “pensar” en todo momento, y más oliendo los plomos, que no estás pescando en un buen hot spot, cuando en realidad sí.

El tiempo durante la semana no terminaba de convencerme y era otro hándicap. Llegaba justo con un cambio brusco de temperatura que bajaba la máxima de 28º a 20º el sábado, luego el domingo se mantenía en 22º, subía el lunes a 26º, el martes a 30º y el resto de la semana se volvía a estabilizar en 26º. Las mínimas igual de alteradas. En definitiva, muchos cambios en poco tiempo, lo cual me hacía presagiar que la pesca podía ser efectiva no de forma constante sino puntualmente, en determinados momentos. La clave estaba en que coincidiera con las horas que diariamente elegiría para pescar ya que haría sesiones de 9pm a 9am (12h) y otros días de 9am a 3pm (6h).

Siempre me gusta vaticinar qué va a ocurrir antes de empezar una sesión. Es cómo un acto de automotivación. En esta ocasión le comenté a Borja que me volvería feliz si conseguía sacar un pez al día (6 en total).

Llegada al lago

Llegó el jueves 17 y ponemos rumbo a Burgos a realizar la primera parada. Pasaríamos la noche ahí para al día siguiente conducir hasta Burdeos. Decidimos coger un hotel en el Parque de Exposiciones, el cual comunica con el centro mediante tranvía en 15 minutos. Pudimos pasar la tarde y cenar en un italiano muy rico antes de regresar al hotel para iniciar la ruta al día siguiente. Desde Burdeos hasta Brigueuil son 2h25min aunque pueda parecer cerca, dado que los últimos 50km son en un carril a 90km/h máxima atravesando varios pueblos a 50km/h.

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Al llegar al lago, es como si estuviera viviendo el "día de la marmota". La misma imagen de la casa del lago, la misma perspectiva de la presa. Todo igual. Es increíble pero habían pasado 10 años y todo, absolutamente todo estaba igual. Al llegar a las 11am fuimos atendidos por Tracey, la cual se ha conservado estupendamente todos estos años y sigue derrochando la misma amabilidad y simpatía de siempre. Nos atendió efusivamente al igual que sus perros (4 perritos que fueron abandonados y que ella acoge). Le encantan los animales. Estuvimos hablando largo y tendido hasta que Andy hizo acto de presencia con su Quad, el mítico vehículo que recordaba de mi viaje anterior que surcaba todos los puestos para llevar y traer todo el material de los pescadores.

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Hacemos memoria de estos 10 años, y es fascinante. A continuación nos enseña su casa (digna de ver, toda ella inspirada en el Medievo) y el apartamento donde viviríamos unos días. Estaba todo impecable y nuevo, y es que dicha vivienda apenas tenía año y medio. Lo ofrecen como un servicio adicional al lago por 325EUR (menos de 50EUR/día) y ya me gustaría a mí que muchas de las casas rusticas que te ofrecen en España estuvieran la mitad de limpias y acondicionadas como ésta. Era perfecta para que mi familia estuviera más que cómoda.

Me entregan la hoja de reglas y capturas para informar al final de semana y registrar las mismas. Te piden que por favor les envíes las capturas de +40LB para su seguimiento (18,2KG).

Primeras 48h.

Nada más llegar, nos desplazamos a Saint Junien que es el pueblo más grande de la zona y que tenemos a 10min en coche. Cuentan con varios supermercados y un L`ECLERC. Dado que los domingos cierran, era importante comprar víveres para los primeros días. Hecha la compra, comemos y a eso de los 2.30pm decido ya desplazarme al puesto con todo el material para preparar la primera tarde y noche que sería mi primera toma de contacto con el lago.

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Al llegar al puesto 8, lo primero que me llama la atención es, tal y como me avisó Andy, el escaso nivel de agua. Al final y al cabo, tanto el puesto 8 como el 11, ambos situados en el extremo del lago, son los que más sufren el desnivel pero tienen la “ventaja” de tener bancos de nenúfares que son fuente natural de alimento para los peces. Ambos puestos reciben entradas naturales de agua, lo cual les hace muy buenos puestos en primavera pudiendo llegar a 50-60 capturas cada semana. Visité la entrada de agua del puesto 8 y era muy débil, por lo que no iba a condicionar mi pesca. Debía acertar con la postura entre un auténtico mar de nenúfares. La profundidad me decepcionó, escasos 0.6m.

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Al pescar con 4 cañas, decidí pescar en todos los salientes de los nenúfares, dado que podía cubrir mucho espacio sin entorpecer la lucha en caso de picada. Realmente el puesto es amplio. Se apreciaba movimiento, ligeros saltos. La profundidad como he comentado, me preocupaba. A mi juicio poca, pero estaba confiado.

Transcurrió la primera noche y mis alarmas no pararon de emitir ligeros pitidos. Peces pasto, toques de línea… Estaba un poco desesperado porque no se terminaban de arrancar y no sabía si quedaba cebo. Los montajes helicóptero y ronnie rigs fijos con chufa balanceada y pop-up coparon las 4 cañas, dándoles la suficiente altura para evitar el contacto permanente con el cieno. En cada caña un color (amarillo, rosa, blanco y naranja). Decidí envolver los pop-up en malla dura transparente para prevenir los ataques de los cangrejos. Recogí cerca de las 9am y los cebos intactos. Un poco desilusionado, regresé al apartamento donde Tracey me informa de que nadie ha sacado nada la primera noche, y lo que más me inquietó, los pescadores del puesto VIP que llevaban toda la semana anterior y pescarían durante la mía, no habían sacado nada.

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Regresé al apartamento, desayuné y le dije a mi mujer, “vuelvo al puesto”. Quería saber si los peces comían de día cuanto antes, dado que eso podía condicionar la semana. Regresé, posicioné las cañas en los mismos puntos ayudado del GPS del Carpio y esperé pacientemente hasta las 3pm cuando plegué y volví definitivamente al apartamento.

LUNES 21, cambio de tendencia.

Durante la tarde y noche del domingo, le di muchas vueltas a la cabeza, y me replanteé la siguiente jornada (lunes de 9am a 3pm) como un auténtico reto. Sabía que las cañas estaban bien puestas, los montajes bien elaborados, pero los peces no querían. Me auto-convencía de que podía ser el bajón de temperaturas y que los peces estuvieran esperando la subida del lunes.

Llegué un poco antes, sobre las 7.30am sin desayunar. Me podía el ansía. Decidí mantener 2 cañas en los mismos puntos GPS pero arriesgar con las otras dos profundizando un poco más en los nenúfares, incluso haciendo curva a riesgo de perder el pez. El pescar desde orilla te limita mucho, pero el barco te mitiga muchas dificultades. Jugué de nuevo con los 4 colores, echando en esta ocasión 1KG por postura, cuando el día anterior apenas eché una palada. Vacié entero uno cubo de Nut Mix, una mezcla de nueces, chufa, trigo, cañamón y maíz.

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Observaba el resto de puestos, nadie había sacado en las primeras 48H y empezaba a reinar cierta desesperación global. Aproveché para llamar a amigos míos para recibir algo de karma positivo que me animara a conseguir la primera captura.

Pues como si los dioses pasaran por allí mientras hablaba, una de las cañas que estaba muy metida en los nenúfares se arranca. Rápidamente clavo, cierro bobina con la mano y marcho hacia atrás para sacarla de los nenúfares. Me faltó 1sg. La carpa estaba pero en un enjambre de tallos. Lo veía muy difícil. Si soltaba corría el riesgo de que pudiera enredarse más. Si forzaba, el riesgo era perderla o sacarla. Aposté por el segundo y perdí. La carpa se desanzueló y el montaje volvió a mis manos.

Sentía una mezcla de rabia e impotencia y también alegría porque esto podía cambiar la tendencia de la semana. Volví a cargar el barco con otro kilo de mix y conduje el mismo hasta el mismo hot spot, casualmente un pequeño hoyo de 1.2m. Eran las 12 del mediodía.

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A las 13h, la misma caña se me arranca y ahora sí que me pilla a los pies. Clavo, se enreda pero sale rápidamente, la mantengo con mucha tensión a escasos 50cm de los nenúfares. Es ella o yo. Rezo porque el hilo, nuevo para la sesión, haga su función y resista las embestidas. Consigo traerla y salvar el escollo de los nenúfares que tengo a 60metros. Salvados, ahora puedo lucharla a lago abierto sin obstáculos. Toca tranquilidad, tensión, saber hacer. Poco a poco va a acercándose, me voy despojando de mis pantalones, calcetines y botas para entrar en el agua. Llega, llega y ¡llegó! Con la carpa en la moqueta, grito mi primer COME-ON.

La desanzuelo, la curo y rápidamente aviso al francés que estaba pescando al lado mío, que no se había enterado de la captura, para que me tirara las fotos y me grabara en vídeo. Se trataba de una carpa royal vieja, muy auténtica, con 15.9KG. Son de estos peces que sabes que su crecimiento ya será muy limitado. Lo percibes en la cabeza, en la piel, en la cola. Sencillamente, lo sabes. Con la satisfacción de haber conseguido librar el bolo y ser el primer pez de toda la semana en el lago, la libero felizmente.

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Más feliz que una perdiz, tras tener 2 picadas en menos de 1h y habiendo conseguido ya una captura, recargo el barco y llevo la postura al mismo punto GPS, mismo cebo, mismo cebado. A la hora de echarla, de nuevo, se arranca la caña. Estaba sintiendo el éxtasis por momentos. La clavó y esta vez me pelea fuera del nenúfar directamente, no me lo podía creer. Sabía que si hacía las cosas bien podía llevar mi segundo pez a la moqueta. Después de idas y venidas, de alguna carrera intensa con mucha tensión en la línea que me puso nervioso porque pensaba que rompía, vuelvo a meterme en el agua y consigo cobrar el pez. El francés, que se había quedado dormido hacía 10 minutos, me miraba incrédulo. No me lo podía creer ni yo. 48H sin ver peces y en 3h, 3 picadas. En esta ocasión se trataba de una carpa cuero joven de 14.6KG muy sana y fuerte que rápidamente fue devuelta a su medio.

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Eran las 2pm y a las 3 debía estar en el apartamento. No quería abusar y decidí cebar los 4 puntos de nuevo y sacar las cañas. Pasé toda la tarde emocionado, retocando las capturas, mandándoselas a amigos y enseñándoselas a los vecinos de los puestos. Estaba deseando que llegara el martes para volver hacer una sesión de mañana. Las temperaturas subían a 30-31º,… ¿estaban esperando los peces el calor?

MARTES 22, resultado inesperado.

Con la emoción del día anterior, llego al puesto a las 8am, coloco las posturas en los hot spot pero cambiando todos los pop-ups de las posturas al color rosa, el que me había dado todas las picadas el día anterior.

Me doy cuenta rápidamente que la noche ha sido cálida (18º), nada que ver con la que pasé el primer día (12º). El día va transcurriendo en la más absoluta tranquilidad. A eso de las 11am, saco las cañas, reviso montajes por si una hoja seca del nenúfar hubiera tapado el cebado (muy habitual) y recargo cebado.

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Va pasando la mañana y desilusión completa. Yo que soy supersticioso pensaba que a las mismas horas tendría algún pico de actividad, pero no fue así. Es más, no saltó ni un solo pez a diferencia del día anterior donde si había actividad. ¿Sería que venían nubes al día siguiente y bajaban de nuevo las temperaturas? No lo sé, pero ese día fue nefasto en el lago y nadie sacó nada.

Llegué al apartamento a las 3pm con la mosca detrás de la oreja y dije…”y si los peces no están allí”. Brigueuil cuenta con un stock de 600 peces, son muchos. Me desplazó después de comer, mientras los niños están dormidos, a los puestos 1, 2 y 4 que estaban libres, aunque el del VIP estaba sacando líneas al 1-2. Me quedo 10-15min esperando en el puesto 4 y de forma increíble saltan dos carpas, una a 20metros de mí que parece que me estaba diciendo “Hola, estamos aquí” y otra a 100m, en una de las estacas divisorias.

Llamémoslo intuición o deseo pero decido sin más cambiarme de puesto. Sabía que los del puesto 10 iban a ir al puesto 11 que se quedó libre el lunes y eso iba a seguir metiendo presión de líneas a la zona del puesto 8. El puesto 4 respiraba al compartir márgenes con el 10 en la otra orilla, y a los lados había mucha distancia para encontrarme vecinos. Digamos que era un puesto que daba amplitud y posibilidades.

Con esta tesitura, hablo con mi mujer y le digo que en cuanto se duerman los niños, voy a irme con el Carpio y 2 cubos de cebo a preparar 4 hot spots que pescaré hasta el viernes. Era mi apuesta. Ser persistente en el mismo sitio los 3 días que me quedaban.

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Comienzo a sondear y rápidamente noto profundidad constante de 1.1-1.2m, ya era otra cosa. Empleo algo más de 2h en decidir los 4 puntos pero me voy con un feeling muy bueno sobre uno de ellos. Había conseguido encontrar un hoyo de 1.4m que seguramente coincidiría con el cauce del río en el que se unen las dos entradas de agua y desemboca en la presa. No era muy amplio, quizá 5m de ancho pero lo suficiente para detectarlo con la sonda del barco y apostar por ese punto.

MIÉRCOLES 23, todo lo que sube, baja.

Llegué pronto al puesto, monté todo con diligencia y a las 9am las cañas estaban pescando. Saltaron 8 carpas mientras montaba. Estaba de los nervios. De nuevo, 4 colores, apostando el pop-rosa para el hoyo. Un puñado de comida al haber cebado el día anterior y a esperar la ansiada picada. Mientras tanto, haciendo montajes de reserva, reorganizando macutos, grabando videos del entorno…en definitiva, matando el tiempo como tanto nos gusta.

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La mañana transcurría con tranquilidad y a las 11am, cuando mi mujer y los niños me visitan se arranca la caña del hoyo. No me lo podía creer, justo cuando vienen a verme. Tenía que sacarla. Tengo la suerte de que se mueve hacia la presa y al ser la caña que tenía en el extremo no iba a entorpecerme a priori con el resto de cañas.

Voy con mucha calma trayéndola a la orilla. Creedme si os digo que sube la tensión cuando quieres sacarla imperiosamente porque quieres hacerte una foto con tu familia. El pez arrea, no es pequeña. Tiene más agua, hay más árboles en la orilla, debo tener cuidado. Poco a poco voy rectificando su dirección y Yurena está en posición con la sacadera. No me meto al agua, no lo veo necesario si todo va bien. Va acercándose, Yurena intenta cobrarla y ¡se sale de la sacadera! El miedo me invade. Cuantas veces nos ha pasado lo mismo y finalmente no ves más a la captura…a mi alguna y todavía me tiro de los pelos. Le pido la sacadera y digo “si la pierdo, la pierdo yo”. La acerco de nuevo, parecía que el pez había revitalizado, pero consigo con más sufrimiento que gloria, hacerme con ella. La tenía. Mi hija iba a ver un pececito.

Tranquilamente curo al pez, pesó el ejemplar (cuero, 15.6KG), y comienzo a posar con ella mientras mi mujer tira las fotos. Mis hijos miran como el pez es en todo momento tratado con el máximo cuidado y finalmente devuelto al agua. Espero que esas imágenes perduren siempre en su corazón.

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Mi familia regresó al apartamento y yo también a las 3pm. A pesar de haber vuelto a colocar la caña, la mañana transcurrió muy tranquila sin movimientos.

Al igual que me pasó el lunes, mi mujer me vio exaltado, y acabo diciéndome “¿quieres hacer noche?”. Fue un si como el de “Gracias, por fin”. Paso la tarde con ellos y a las 8pm regreso al puesto sacando las líneas con el mismo cebo, con poca cantidad de comida, a los mismos puntos GPS.

La noche, otra vez retando mi incredulidad, transcurre vacía y ni una sola picada. Para más inri me levanto por la mañana y me dice Tracey que me visita que los pescadores del VIP han sacado una de 20.5KG y otra de 11KG y que los irlandeses que ahora están en el 11 han sacado 3, una de 23KG, otra de 19KG y otra de 14KG.

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Os prometo que esa hora (de 9am a 10am del jueves) después de conocer los resultados de otros puestos fue demoledora para mí. No entendía ya como hacerlo, tan pronto un día alegría como otro tristeza absoluta. En 3h 3 picadas, en horas y horas de noche ni una sola.

JUEVES 24, último día.

Me quedaba una noche, pescaría de 8pm hasta las 3pm del viernes. Tenía que decidir algo. Me replanteé volver al puesto 8 incluso pero la lógica me invadió. Había que morir en el puesto 4. Me quedaba como 7.5KG de cebo. Me la jugué.

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Antes de marcharme por la mañana, en el hoyo donde había tenido la única captura en el puesto 4, volqué en 2 viajes 5KG en dos puntos GPS separados 5metros. Una caña en el hoyo, otra justo en la subida a 1.2m. Las otras dos cañas, igual, llevé 2.5KG de cebo a 110m, al stick divisorio entre el puesto 4 y 10, donde los irlandeses habían cebado los primeros 3 días antes de cambiarse y donde había visto alguna carpa moverse.

En definitiva, había volcado todo el cebo que me quedaba en 2 puntos, pescados cada uno con 2 cañas separadas 5 metros. La técnica de las montañitas.

Comí tranquilamente con mi familia, nos fuimos a Limoges a visitarla. Una ciudad increíble de bonita, que gusto pasearla. Volvimos encantados. Al llegar dimos de cenar a los niños, los acostamos y me desplacé al puesto a vivir la última noche. Sinceramente, iba sin ilusión, con rabia contenida de no llegar a mi objetivo de 6 peces, de haberme pasado horas pescando (afortunadamente no días) sin picadas. Estoy muy mal acostumbrado.

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Llegué a las 9pm al final y monté ya casi de noche todas las cañas. En ambos cebaderos usando pop-up rosa y blanco sin cebado, sólo postura. Con todo montado, 10pm, mi mujer ya acostada, me doy cuenta que no tengo pilas en el frontal y que las tengo en el apartamento. Escribo a mi mujer ya cuando nos estábamos despidiendo hasta el día siguiente y le ruego que me traiga las pilas. La pobre se levanta, deja los niños en casa y me las acerca en pijama. Imaginaros mi cara pensando, “la he levantado de la cama para nada”.

Pues llego al puesto, cambio las pilas y justo en el instante que oigo el clic de cerrar la tapa del frontal se me arranca la misma caña de pop-rosa del hoyo. No daba crédito. La clavo y empiezo a pelearla. Los irlandeses se enteran y empiezan a darme ánimos desde la distancia. Poco a poco va viniendo y consigo sortearla entre todas las cañas. Sin el frontal no me quiero imaginar lo que podía haber sido. Justo cuando la tengo más o menos controlada a 50metros en un espacio libre de cañas, ¡se me arranca otra caña! Justo la que había dejado en el cebadero del hoyo al pop-up blanco. Ahora sí que sí, me corría sudor por la frente. Sin pensarlo quito la línea del interior de la alarma para que no suene y rezo porque el pez se mantenga a 100-120m y no se acerque, de esa manera, sin obstáculos en el fondo, si estaba bien clavado, podría tener la fortuna de cobrarlo.

Con más intensidad y corazón que cabeza voy trayendo el primer pez, forzando por momentos sabiendo que es todo o nada, que puedo sacar un doblete mágico para cerrar la sesión o irme otro día bolo por querer sacar los dos. Dejo la otra al amparo de Dios y me vuelvo a centrar en el pez que tengo en la mano. Os prometo que en esos momento se te pasan mil cosas por la cabeza, solo quieres que acabe bien.

Poco a poco va llegando el pez a la orilla, dudo si meterme, decido que no para no perder tiempo y con cierta habilidad consigo ensalabrarla muy rápidamente. Era un pez absolutamente increíble, una full-scaled preciosa y reconocida en el lago dado que hay únicamente un par de ejemplares en la misma línea que la que saqué. Sin pesarla, la introduzco en la slinga flotante y la suelto en el agua. Me aseguro que está bien alejada, ato la slinga a los troncos del puesto y sin pensarlo cojo la otra caña con el único pensamiento de que siga el pez.

Tomo la caña, levanto y ¡sí!, sigue en la línea. El pez se encuentra muy lejos pero lo traigo. No hago más que pedir al cielo que aguante el montaje hasta la orilla. El pez ha estado 10-15minutos con el plomo y el montaje a cuestas y eso ha podido desplazar el montaje en sus labios hasta hacerlo vulnerable a liberarse. Con más tacto que precisión, como si de un primerizo fuera, con el carrete muy abierto la voy acercando lentamente. Creedme que pensaba, ¡que no se me arranque otra por favor!. Tengo mucho espacio, una caña está fuera, tengo que conseguirlo. Los irlandeses no hacen más que preguntarme si necesito ayuda, se piensan que sigo con el pez inicial.

A escasos 25metros de la orilla ve mi luz y arranca despiadadamente. Me tiemblan las piernas. La voy a perder. Recupero terreno y vuelve a meter el turbo. Era un buen pez, lo notaba. Estaba nervioso, tan pronto cogía la sacadera como sacaba hilo por doquier. Fueron 3-4 arreones muy intensos pero que tuvieron final feliz. No os digo que se desanzuelo al entrar en la sacadera porque no fue así, venía muy bien clavada. El plomo como se entierra con el cieno incrementa mucho la resistencia y permite al anzuelo penetrar antes en los labios del ciprínido.

Lo tenía en la moqueta, era el pez más grande hasta el momento. No podía creérmelo. La peso y la báscula se detiene en 17,7KG. Una cuero preciosa y corpulenta. Estaba extasiado, ¡¡había sacado 2 peces!! y podía contarlo. Metí el pez en la slinga flotante (llevé 2) esperando que mi mujer pudiera verlas y fotografiarlas a primera hora. Comentar que los sacos no están permitidos pero le comenté a los dueños que quería hacer un video de la sesión, que estaba pescando solo y si me permitían guardar los peces en slingas flotantes sólo durante la noche (por el día no porque con el calor y la poca agua mueren). No me pusieron problema.

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Empecé a escribir a mi mujer y a todos mis compañeros y amigos, estaba desbordado. Un final épico para una sesión muy difícil. Me tiré 45 minutos escribiendo a todos hasta que por fin me digné a sacar las dos líneas de nuevo al hoyo. De nuevo, mismos montajes, sin cebado, solamente la postura. No podía dormir, me recosté y otra vez me tiré con el móvil como 1-2h. Recuerdo que hablé con mi amigo Diego a las 00.30 y decía que todavía la liaba más.

UNA COMÚN, fin de fiesta.

Faltaban unas horas para amanecer, era la 1am y estaba haciendo análisis mental de los peces conseguidos, una royal, tres cueros y una full-scaled. Me faltaba la común para completar el cuadro genético y poner un broche auténtico a una sesión dificultosa.

Apenas había conciliado el sueño y a las 4.30am se me arranca de nuevo la caña del hoyo con pop-up rosa. No me preguntéis por qué pero sabía cuando tuve las dos picadas que no iban a ser los últimos peces. La clavó y empieza lo que fue la mayor pelea de toda la semana, una auténtica bala de nadar. Empiezo a pensar que puede tratarse del único siluro que habita el lago o de alguno de los amures grandes que tiene. No es normal, saca hilo de forma descomunal. Tiemblo, me asusto de pensar que alguna línea de otros puestos se puede llevar. Tengo el pez muy lejos, sobre 140-150m quizás. No da tregua.

Empiezo a ajustar más fuerte los Daiwa y a dejar que las M-5 hagan su trabajo con 3.5LB. El pez va venciendo a la resistencia del equipo y va llegando. Noto peso, no es pequeño. Es muy fuerte, tengo que tener cuidado, debo ajustar muy bien el carrete. El más mínimo mal gesto y lo pierdo. El pez se aproxima entre dos cañas, me la juego, toca una, fuerzo para no liarlas. Qué nervios por Dios. Está en dirección, me quedan 20 metros, escucho el remolino. Cojo la sacadera, ilumino y el pez se violenta y arrea. No lo he visto, no se lo que es.

El pez a 50metros y no viene, sigue sacando hilo. El lago está en silencio, nadie sabe que tengo un pez y estoy en plena lucha. Me encuentro confiado, se que está bien clavado, he forzado 2-3 veces y he podido domarlo. Queda poco. Avanza, vamos, que ya está cerca… Otra vez a 20 metros, ilumino y veo ¡una común!, ¡Sí!, hay que conseguirla. Va cediendo, va cediendo, me agacho casi a ras de agua y ¡Si! ¡In the Net! La tengo. Qué subidón de adrenalina. No podía dar más botes mentales.

La pongo sobre la moqueta y era majestuosa, una gran cabeza, muy fuerte y larga. Sabía que estaba cerca de los 17-18KG, finalmente fue 17.2KG. No tenía más slingas, tenía que hacerme foto en la noche y soltarla. Como si fuera el destino, el día anterior estuve hablando con G-SUS de lo complicado que es hacerse una autofoto con la réflex por el tema del enfoque si programas un retardo. Estuvimos debatiendo y me sirvió de ayuda porque descubrí en la Canon EOS 80D, mi cámara, una función Intervalómetro que permite programar X fotos cada X segundos con enfoque independiente y con la posibilidad de ver la captura en cada toma sin dejar de sostener en el pez. Que mejor prueba que una real. Sostuve el pez y pude hacerme una bonita foto noctuna de tan maravilloso ejemplar antes de devolverlo a su medio.

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Así pues, con esta común, había llegado al objetivo de 6 peces pero había conseguido algo no previsto, ¡las 4 genéticas posibles! Un auténtico premio. Atrás quedaron los días “bolo” y daba la bienvenida a noches frenéticas como la que había tenido, y con el colofón de ser la última para volverme con las mejores sensaciones.

Saqué de nuevo la línea pero ya no obtuve picada alguna hasta las 3pm que me recogió Tracey para volver definitivamente al apartamento.

VISITA AL RESTO DE PUESTOS, las casualidades tienen su explicación.

Como os había comentado anteriormente, solamente el puesto VIP con 2 peces y los irlandeses con 3 habían sacado peces. Finalizada mi sesión, decidí ir por los puestos preguntando y solamente los irlandeses habían conseguido sacar más peces hasta un total de 6, los mismos que yo. El resto de puestos había perdido peces pero no había cobrado ninguno.

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Casualmente cuando me acerqué al puesto 11 de los irlandeses Glenn y Shaun se les arrancó una caña y pude filmarlo en video con la mala suerte que se trabó en los nenúfares después de 20min de lucha y se perdió.

Tras conversar con ellos, les pregunté con qué habían sacado los peces. La respuesta fue unánime: “tigernut and pink fluoro pop-up”. No había dudas, el color rosa había sido determinante en mis resultados y en los de ellos.

Tras hablar con los dueños de los resultados, me comentaron que Agosto es el peor mes del año con diferencia. Es el mes que más bajo se encuentra el lago y el exceso de calor complica la pesca. Meses como Marzo, Abril y Mayo y tardíos como Octubre y Noviembre son sencillamente excelentes.

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CONCLUSIONES del viaje. Repetiré.

Tras finalizar el viernes con el colofón de picadas, mis sensaciones fueron máximas pero no hubieran sido completas si la estancia hubiera tenido carencias y sólo hizo más que mejorar mi impresión sobre el lago. He podido disfrutar de unas auténticas vacaciones en familia, con todas las comodidades posibles y siempre pensando que tengo dos bebés: una niña de 18 meses y un niño de 2 meses y medio y que han estado encantados de estar allí, del entorno, de la tranquilidad, de las comodidades que un lago así ofrece.

Hay un turismo exquisito, Limoges tiene barrios de cuento, el lago es filosofía inglesa auténtica que se percibe en los puestos, en el mimo que le ponen a tu estancia. Los dueños se vuelcan 24h contigo, están pendientes de ti, de lo que necesitas, de que estés muy cómodo y quieras repetir años siguientes.

Cuentan con muchos clientes fieles que repiten año tras año, en Facebook tienen una valoración altísima por 3 factores: la comida, la hospitalidad de los dueños y la calidad de los peces del lago.

Visité el lago en 2007, tres años después de que los dueños compraran el lago e introdujeran los primeros peces. La media en esa época era 10-12KG. Hoy la media es 16,5KG y cuentan con 13 peces por encima de 23KG y 2 por encima de 28KG (tasados “after spooning”, es decir, después de la freza). Cuidan muchísimo la alimentación de los ciprinidos. Sólo permiten cebos frescos sin conservantes o partículas.

Sus clientes habituales son irlandeses e ingleses, los cuales viajan en avión hasta Limoges y el lago les proporciona absolutamente todo y también belgas y holandeses, los cuales conducen hasta el lago. Desde Madrid son 900KM, siendo la frontera con Irún justo la mitad del trayecto. Cada vez se reciben más visitas españolas, todas ellas satisfechas del trato, de la sesión, de la amabilidad de los dueños.

Os recomiendo visitarlo al menos una vez y que podáis disfrutarlo. Yo siempre estaré encantado de ayudaros a elegir el mejor momento, el mejor puesto y cómo afrontarlo.

Para terminar deciros que volveré, seguro. 2-3 años y volveré en otras fechas con mi familia y con algún buen amigo. Es un lago que enamora, que engancha.

Espero hayáis disfrutado leyendo estas líneas tanto como yo escribiéndolas. Come on y buena pesca a tod@s.

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