Stingrays en Tailandia

Abril 2015. Javier Calvo. Después de descansar unos días de la pesca en Gillhams y de conocer Krabi, nos fuimos a Bangkok que tanto nos habían hablado. Ibamos un poco con miedo ya que las revueltas del país cada vez eran más duras y no se sabía nada si íbamos a encontrar manifestantes o no. Nada más llegar nos dimos cuenta que la ciudad de Bangkok es una locura.

Todo el rato te están preguntando que si "tuck tuck", que son más motocarros que hay allí, o si quieres un taxi. Te vuelven loco con este tema. Allí están todo el día, encima las calles huelen mal con tantos coches y olores de la comida ambulante que hay. Llega un momento que se te revuelven hasta las tripas de tanto olor.

La gente es muy agradable pero si tienes una duda no les hagas ni caso, te intentan ayudar por todos los medios pero no aciertan ni una, encima puede llegar a ser un problema porque si preguntas a una persona y no sabe que es, lo más normal llama a otra y así sucesivamente hasta que te ves implicado con más de 10 personas que cada uno te manda para un sitio.

Otra de las cosas a tener en cuenta es, que es la cuidad de las falsificaciones, ropa, relojes, todo lo que te puedas imaginar lo hay por todas partes. Mi consejo es que regatees mucho, que al final encontraras precios que ni en sueños puedes encontrar aquí en España. También es la cuna del sexo. A partir de las 8 de la tarde en vez del "tuck tuck" te dirán "bom bom", que son club callejeros de sexo. Lo hay por todas partes y debe de ser barato porque está todo hasta arriba de gente. También te puedo decir que no todos son chicas, hay muchos transexuales mires por dónde mires.

Esto no fue lo más divertido de nuestro viaje, porque el primer día de llegar tuvimos un atentado bomba donde murieron dos niños y justo nos pilló que estábamos desembarcando del primer día de pesca por el rio Mekong. Aparte de esto, también estaba el ejercito en las calles casi todo el día protegiendo los bancos. También otro día después de pescar, fuimos a ver el supermercado M.B.K. que es uno de los más famosos de allí. Es impresionante de grande y todo de falsificación allí no hay nada que sea original ni aunque te lo digan lo es. Al llegar vimos como unas 800 o más tiendas de campaña y a un predicador allí diciendo cosas. Como no le entendíamos pues entramos y al salir estaba el ejercito allí con los acorazados y todos los soldados con ametralladoras así que fue el momento de recoger para el hotel.

Después de contaros esto también os tengo que decir que todo lo que habíamos visto en televisión y que tanta ilusión nos había hecho era todo un poco mentira. Pescamos dos días en el rio Mekong con un resultado pésimo ya que no vimos ni una picada. Además el rio esta súper sucio aunque ellos dicen que está limpio, pero lo normal es que mientras estábamos pescando bajaba mucha suciedad por él, bolsas de basura, excrementos tanto de animales muertos como de frutas, así que fue los peores días que pasamos allí.

También pescamos Chao Praya dos días con el mismo resultado pésimo. Aquí Bea tuvo una picada y después de un buen rato la perdió porque os pongo en situación. Bea con el pez enganchado tirando como un loco y al lado pasando cargueros de petróleo y de gente con un oleaje impresionante y el rio lleno de obstáculos sumergidos como arboles o barcos unidos que también hay muchos, así que después de un rato lo perdimos en un árbol sumergido, según el guía tampoco era tan grande pero da mucha rabia perder una. El rio Chao Praya también está muy sucio como el rio Mekong.

Después de estos cuatro días pésimos tanto en la pesca como en la cuidad estábamos deseando salir de allí. La cuidad no es para nosotros. A las 5 habíamos quedado con la persona que nos venía a recoger. Por fin salíamos de allí, aunque aun no sabíamos dónde ni cómo nos íbamos a pescar. Al llegar las 4 entramos a recoger nuestras maletas y a esperar al guía. Mi sorpresa es que ya estaba allí y encima me era conocido. Por fin esto cambiaba, era un chico que tenía en el Facebook como amigo y que me había ayudado mucho en el viaje (Wuttichai Khuensuwan), así que el viaje fue mucho más ameno, nos explico donde íbamos y como lo íbamos a pescar, nuestro destino era a 200 kilómetros mas o menos en Amphawa.

Al llegar a Amphawa ya estaba todo listo. Ya era de noche, así que nos fuimos a cenar para madrugar al día siguiente. El pueblo es grande y la gente súper encantadora. Como en los documentales que solemos ver por la tele, a parte tengo que decir, que estábamos en un hotel que no era gran cosa porque solo tenía tres habitaciones y solo una con baño. Las otras dos con baño comunitario, pero bueno la verdad es que solo era para dormir.

Amphawa se lo conoce por su mercado flotante que es una maravilla nada que ver con el de Bangkok, este es mucho más largo y mucho más bonito por lo menos para mí. Solo los fines de semana se llena de gente, del viernes sobre las 2 hasta el domingo a las 9 que termina, pero el resto de la semana es un pueblo muy bonito que se puede recorrer sin problemas y como os digo la gente súper simpática.

Por la mañana nos despertamos a las 6 porque a las 7 salíamos de pesca, mi sorpresa es que cuando Bea y yo salimos para desayunar a las 6:30 ya estaban allí los guías esperándonos, nos presentamos y desayunamos corriendo teníamos ganas de empezar lógicamente, después de lo mal que lo habíamos pasado esto pintaba mejor. 

Después de casi 40 minutos en barco rápido como lo llaman allí, llegamos a la primera parte donde íbamos a pescar allí teníamos dos guías mas esperándonos, la forma de pescar no es como las que conocemos aquí o pescamos los primeros días.

Los cuatro primeros días buscábamos una zona profunda y echábamos las cañas allí en zonas que los guías saben que comen los peces, pero en estos dos días que quedaban no iba a ser así porque teníamos por el rio Maeklong dos barcos mas con dos guías cada barco y por cada guía unas 12 boyas en el rio. Al principio no sabíamos cómo era esta pesca y después de cuatro horas sin echar las cañas y sin ver una picada me preguntaba si esta forma de pescar era la mejor, aunque los guías saben mejor que nadie como se hacen las cosas allí. En la barca grande íbamos Bea y yo además de los dos guías el que conducía se llama PHAT y el que preparar los anzuelos es SART. Luego en otra barca más pequeña de color azul iban TUI Y NART o más conocido como el ninja porque siempre lleva la cara tapada y en la otra barca de color madera iban PERT y A, así os presento un poco a los guías.

La pesca que se contrata es de 7am a 2pm así que las horas pasaban sin ver una picada y sin entender la forma de pescar que tenían. Nos íbamos moviendo por el rio echando esas tipo de bollas sin saber cómo se estaban haciendo las cosas, también tengo que decir que nuestro ingles es muy básico así que tampoco podíamos preguntar cómo es que estábamos pescando así. El cebo que estábamos utilizando eran siluros pequeños que pescaban ellos por la noche.

Según iba pasando las horas y sin ver una picada ya solo faltaban 1 hora para ir para casa según habíamos programado y los guías estaban desesperados, ellos como nosotros. Cuando quedaba más o menos media hora los guías se dirigen a Bea y la dicen que vamos a por comida que hoy nos vamos a quedar más tiempo que estaba el día muy bien y que hoy era el día de poder sacar un stingray.

Bea y yo veníamos decaídos, muy decaídos, pero los guías estaban dispuestos a que hoy podríamos pescar, cuando a los pocos minutos de dar la vuelta y ya pensando que todo estaba hecho ya, llaman por teléfono a PHAT que era el chico que nos llevaba con la barca grande, hace un giro rápido con la barca y la comenta a Bea que por fin tenemos una buena picada, por fin la suerte cambia.

Volvimos al mismo sitio donde habíamos dejado la bollas y allí nos esperaban los otros dos guías TUI y NART que eran dos guías. Rápido marco una de las boyas, la barca azul se unió a la nuestra por detrás y se subieron TUI y NART a la barca con nosotros, esto se animaba cada vez mas.

SART enganchó la boya donde estaba el pez empezó a desenrollar hilo de la bolla y lo metió por la caña, mientras Tui la ponía a Bea un arnés de combate. SART ató un nudo con la línea madre y Bea que estaba preparada empezó la lucha, la verdad que después de tantos días sin sacar un pez se hace difícil pensar que por fin va a salir el pez, este que tenia Bea entre las manos no era como tiraba el otro pez que tuvimos en Chao Praya.

Después de más de 40 minutos de lucha, la verdad que muy bonita ya que el pez no daba tregua en ningún momento, Bea saco la primera stingrays que habíamos ido a pescar. Para nosotros era preciosa, aunque los guías decían que era mediana, con 1,57 de largo y 2,78 de largo, pesando 157 kilos, pero para nosotros después de cuatro días sin pescar nada era lo mejor que podía pasar, fuimos hasta la orilla y cuando estábamos sacándonos las fotos de rigor no todos los días una mujer coge un pez así.

Nos llaman de nuevo por el teléfono y A nos dice que tenemos otra que fuerámos rápidos. Esta vez me tocaba a mí, así que estaba deseando terminar las fotos para empezar con la mía, haber si había suerte. Era un sentimiento confundido ya que por una parte queríamos sacarnos fotos con aquel pez y por otra estábamos deseando terminar para luchar el siguiente.

Una vez nos sacamos las fotos nos montamos de nuevo en el barco y enseguida nos fuimos a por la siguiente. Al llegar al otro barco, nada más llegar a la boya de señalización esta se iba a una velocidad infernal. No había quien parara esa boya. PEHT en carrera la enganchó y se la paso a SAHT que la enganchó de nuevo en la caña. Esta vez me tocaba a mi aunque cuando estas con un pez así no sabes que tal saldrá todo, me puse el arnés de combate y TUI se puso detrás de mí para engancharme por si me iba y empezamos el combate. Es un pez que tira distinto que otros peces ya que la lucha no consiste en tirar y tirar de la línea, la raya se pega al fondo y solo mueve para hacer presión en el fondo, como pesa tanto es muy difícil poder despegarla y encima es un pez que se dosifica en todo momento, así que poder luchar un pez así para los pescadores que buscamos sensaciones fuertes en toda una gozada.

Después de casi una hora y media de lucha con ayuda del barco, el barco tiene en un lado donde se lucha una almohadilla donde poder apoyar la caña cuando el pez tira y es mucho más fácil ya que no toda la presión se la llevan los brazos así puedes descansar un poco, aunque es una gozada poder ver como asoma esa stingrays después de tanto tiempo de lucha.

Después de varios intentos de poder meterla en la sacadera gigante que tienen, es una red de sacadera enorme por donde la enganchan en cada extremo dos palos largos hechos de bambú, hay tuvimos mala suerte porque no entraba en la red y después de varios intentos y con uno de los palos rotos por hacer el esfuerzo de meterla se partió y TUI se tiro al agua sin pensárselo y la metió por el extremo dentro a todo esto hay que tener cuidado con la cola porque ya sabéis que tiene un aguijón en el que tienen un veneno que si te toca puede ser peligroso y no para de mover la cola como si fuese un látigo.

Cuando llegamos a la orilla donde sacamos las fotos a la otra, teníamos ganas de ver como era de grande ya que mientras estas luchándola no se aprecia lo grande que puede ser. Cuando se bajan los guías aseguran que en la zona no hay nada más para que te puedas bajar tranquilo sin problema. Mi sorpresa es que cuando se bajan los cinco guías y empiezan a atar la púa a la raya y empezamos a ver lo grande que era pufff. Una pasada con 7,3 pies o 2,20 de ancho y 15,7 pies o 4,79 de largo y encima era mama, estaba a punto de tener cuatro rayitas pequeñas así que más o menos peso 240 kilos.

Es fácil saber lo que pesa cada una, porque según los guías, cada centímetro de raya es un kilo, así que las cuentas son fáciles, había que sumar los centímetros de raya de ancho y los cuatro peques en total 240 kilos más o menos, como siempre los kilos nos da igual lo importante es el pez.

Después de las fotos y felicitarnos entre todos ya era hora de irnos para casa. Ya teníamos ganas de comer todos y ya era tarde. Los guías y nosotros estábamos muy contentos, ya por fin teníamos varias stingrays y además una de ellas podía ser de las más grandes, la verdad que todo estaba saliendo bien después de todo y aun nos quedaba un día mas.

Bea quería una más grande así que la primera del día después seria de ella a ver si había suerte. Después de descansar toda la tarde y ver un poco la ciudad de Amphawa, vino por la noche el dueño de FISH AEST ASIAN y nos dijo que podía ser que fuera la sexta raya más grande del mundo porque solo hay varias empresas que se dedican a ello allí pero los guías son los mismos, se llame la empresa como se llame.

El día siguiente por la mañana PHAT nos confirmo que era la sexta raya más grande que habían sacado así que para nosotros empezábamos el día genial. Al poco tiempo de montarnos en la barca nos llaman por teléfono. Era TUI que ya había picado la primera, así que sin pensarlo PHAT puso a tope la barca para llegar lo antes posible, mientras Bea se ponía en el asiento de combate y SART la iba poniendo el arnés de combate. Cuando llegamos a la bolla TUI ató la otra barca a la que estábamos nosotros y Bea empezó la lucha, rápido se dio cuenta que esta era más pequeña y en 30 minutos la tenía ya arriba, nos acercamos a la orilla y todos nos bajamos de la barca esta vez no había peligro ya que era una rampa de cemento y se veía perfectamente que no había nada allí así que aprovechamos para Bea y yo poder bajar y sacarnos buenas fotos juntos

Después intentamos poder pescar otra mas ya que Bea no había sacado una más grande. A las cuatro horas de estar allí picó otra, con la mala suerte que esta vez la stingrays fue más lista y consiguió partir el anzuelo después de casi una hora de lucha, fue una pena porque la verdad es que Bea se quedo con las ganas, aunque así es cuando uno siempre tiene las ganas de volver.

Cuanto terminas de pescar te queda la sensación de que todo lo que ves por televisión es mentira porque por mi humilde opinión, me he gastado mucho en este viaje y he pescado los sitios que he visto pero ni en Chao Praya y en Mekong hemos sacado nada y encima la población de stingrays casi está radicada, solo quedan en el rio Maeklong por lo que os digo que la tele miente. No os creáis nada de lo que veáis. Lo mejor es, si podéis ir y verlo por vuestros mismos ojos. Ahora es una experiencia única os lo aconsejo a todo el mundo que pueda, como siempre no es barato ya que nosotros no tenemos sponsor y todo lo pagamos nosotros por desgracia.

Nuestro próximo destino será repetir toda esta experiencia pero ya estando mejor preparados claro, aunque la próxima vez solo pescaremos y no nos quedaremos en Bangkok. Quiero mandar un saludo a todas aquellas personas que nos han ayudado en este viaje en especial a FISH AEST ASIAN por su ayuda y su saber estar, siempre os llevaré en mi corazón tanto a Amphawa como a los guías que tan bien nos trataron ESTO SON LOS NOMBRES DE LOS GUIAS : PHAT,TUI,PERD,NART Y SART. NOS FALTA “A” QUE LLEGO TARDE. MIL GRACIAS A TODOS.


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