Carpas de ensueño

Diciembre 2010. Javier Calvo. Llegó el gran día. Casi todo el viaje estuvimos conversando de aquellos momentos que habíamos pasado ya hacía años cuando íbamos a pescar los tres juntos y las anécdotas que teníamos y que habíamos vivido. Casi no nos acordábamos de llegar a Iktus pero con paciencia seguro que llegaríamos. 

portada

Al llegar a Iktus nos recibió un chico que de español no sabia mucho aunque con la ayuda de Carlos que sabe un poco de ingles pues nos fuimos entendiendo. Teníamos reservado el puesto 7 y 8 que para mi gusto son después del VIP los más completos ya que tienen pozas de 9 metros de profundidad y también tiene árboles sumergidos y algunos en las orillas que son refugio de carpas.

Después de bajar todo el material de la furgoneta nos dirigimos a montar los ovales en el medio de los dos puestos ya que así estábamos más cerca de todas las cañas. Lo primero que impacta nada más llegar es que todo el pantano esta verde en cualquier época del año que vayas y es por que llueve muy frecuentemente. También pudimos ver los primeros peces desde el puesto 7, teníamos muchos percasoles y percas en ese puesto.

Después de montar los trípodes nos dirigimos a la barca que teníamos en el puesto 7 para sondear las zonas y poner las boyas de señalización. Christian y Carlos, después de 3 horas sondeando, por fin salen. Ya tenemos todo en marcha para empezar a pescar. Después de un tiempo de montar cañas, carretes, alarmas y preparar cebo otra vez nos dirigimos al pantano con la barca esta vez ya con los plomos de la mano y un cubo lleno de semillas para preparar la zona de pesca.

Primer dia

Después de tener montado todo, se nos echó la noche encima y con lo cansados que llegamos nos echamos a dormir nada mas cenar. A la 1 de la mañana tenemos la primera picada en mi caña del fondo (puesto 8). El primero que llega es Christian y a voces nos llama pero no nos enteramos hasta que hace sonar todas las alarmas. Cuando me levanto veo a Christian diciéndome "Javi, aquí, aquí". Cuando llego y clavo veo que lo que hay al otro lado de la caña es demasiado grande para traerlo así que Cristian corriendo va a por la barca y nos metemos los dos en ella. La boya de señalización estaba a unos 80 metros de la orilla y lo que estaba en el agua no había manera de despegarlo del suelo, cuando llegamos cerca de donde suponemos que está el pez, Christian y yo miramos para abajo a ver si se veía algo, cuando vemos que se mueve algo muy grande de repente sin poder pararlo es cuando le digo a Cristian que tenemos un gato en el anzuelo, después de un buen rato luchando los dos, yo con el pez y Christian con los remos sin conseguir acércanos al animal, Christian decide disfrutar de la pesca mirando como yo sudaba con ese pedazo de animal que estaba al otro lado nuestro y que de vez en cuando se dejaba ver a la superficie. Era grande, después de un buen rato más por fin Christian puede acercar la mano hasta su boca y lo coge fuertemente y sin soltarlo. Le paso la caña y me pongo a remar hasta la orilla. Al llegar allí , estaba Carlos sentado esperando a ayudarnos. Entre Christian y Carlos suben el siluro hasta la moqueta que ya tenía mojada Carlos. No pudimos pesarlo ya que las básculas no podían más de 40 kilos y marcaban error al poner mas peso. Eso si, midió 1,85 de siluro. Después de esto no picó nada más y nos dejaron dormir tranquilos.

Segundo dia

Por la mañana nos pusimos a pescar percasoles y percas en el puesto 7 cuando de repente suena otra alarma. En este caso era Christian (puesto7) que después de clavar el pez se monta de nuevo en la barca que lleva Carlos. Después de un rato regresan. Esta vez no ha habido suerte. Estamos pescando muy cerca de los palos y no pudo sacarla de allí. Después de montar la caña de nuevo y meterse a echarla nuevamente al llegar a la orilla pican a Carlos(puesto 7) que después de clavar el pez se monta en la barca con Christian que al igual que él, después de un rato con el pez regresa perdiendo en el árbol el pez sin saber ni como era. El resto de ese día lo pasamos pescando pececillos.

Un poco antes de que anocheciera nos metimos a cebar nuevamente para dejar preparada la zona para la noche. Estábamos cenando cuando sonó una alarma nuevamente a las 12.45. Esta vez los tres rápidamente salimos corriendo y al llegar a las cañas de nuevo era la mía. Después de clavar les digo que de nuevo es un siluro y de nuevo la misma situación que la noche anterior pero esta vez era más pequeño solo peso 35 kilos. Era una pasada.

Tercer día

Por la mañana como todas las mañanas nos pusimos a pescar percas y percasoles en la orilla esperando a que picasen. Una de las veces que me levanté con la caña se puso a sonar la alarma. Pensando que le había enganchado con ella me dispuse a desengancharla pero al levantarme me di cuenta de que no era así y empecé a gritar "Christian, es la tuya". Éste estaba durmiendo y no se creía que le estarían picando al llegar a la caña. Al clavar me dirigí a por la barca y nos metimos los dos a por ella. En esta ocasión por fin era una carpa. Después de remar hasta donde estaba el pez, Christian empezó a luchar con ella mientras yo sujetaba la sacadera para ensalabrar el pez. Después de llevar a la orilla y bajar, Christian cogió la carpa. No era muy grande. El peso de esta fue 13,4KG, pero si nos hacía mucha ilusión. Por fin ya tenemos la primera. Después de pesarla y las fotos de rigor, Christian la devolvió al agua y empezó a poner otro boilie de CSL Maiz de Concept for you. Cuando la tenia terminada Carlos y Christian se metieron con la barca para echar la caña nuevamente.

Después de desayunar tranquilamente y conversar un poco entre nosotros sonó otra alarma. Otra vez era la de Christian. Después de clavar, el pez se subió a la barca que esta vez Carlos remaba y después de luchar el pez un buen rato por fin cuando llegan a la orilla en la que les esperaba. Les pregunto: ¿Que tal es? Por fin Christian sonríe y me dice es buena. Después de subir el pez nos pusimos a pesarle. Esta vez era curiosa 16 kilos. Todos pensamos lo mismo. Hoy es el día, a ver si sigue así. Después de devolverla al agua, Christian nos dijo que esta vez entraba el solo a echar la caña.

Cuando estábamos esperando a Cristian en la orilla picó otra en su otra caña que tenia Pinneapple de Concept four you. Carlos gritó "Christian Christian" pero éste estaba remando y no podía tirar asi que Carlos velozmente tiró de la caña y claro enérgicamente otra carpa parecía. En esos momentos llegaba Christian que remando se metió con Carlos para sacar el pez. Al rato de esperar, llegaron a la orilla. Otra carpa, esta vez de 13,6KG. La pesca se estaba animando.

Después de tranquilizarnos un poco y pescar algunas percas, nos dispusimos a comer. Ya teníamos hambre después de la mañana tan trabajosa. Cuando estábamos empezando a hacer la comida, otra alarma se puso a sonar Carlos salió corriendo. Esta vez era su caña. Corriendo Christian se metió a la barca esperando que bajase Carlos con la caña. Después de un rato Carlos llega con otra carpa. Esta vez era otra bonita carpa de 12,8KG. Cuando llegan a la orilla les digo: "Aquí pescan todos carpas menos yo y riendo nos fuimos a comer".

Cuarto dia

Por la mañana no tuvimos ninguna picada. Por la tarde nos estábamos bañando cuando se puso a sonar otra caña. Esta vez la del puesto 8 donde los siluros. Christian sale del agua y tira de la caña, nos dice: "Esta vez es pequeña". Al llegar Carlos con el barco le dice Christian que no la saque desde orilla que ya llega. Después de ensalabrar el pez me di cuenta que no era una carpa sino una brema que nos hizo mucha ilusión. Christian y yo nunca habíamos tenido ninguna en nuestro álbum de fotos. Ya no tuvimos más picadas hasta que llegó la noche.

A eso de la 1:10 cuando estábamos viendo una película tranquilamente suena otra alarma. Otra vez la mía del siluro Corriendo llegamos los tres y le digo a Christian esta vez el siluro es tuyo, "Tira". Christian clava enérgicamente pero cuando está luchando con él se desanzuela. Esta vez el pez fue más listo que nosotros. Ya no picó nada mas ese día y nos dejaron dormir tranquilos.

Quinto dia

Nos levantamos con precipitaciones por la mañana pero esta vez los peces pequeños si estaban picando. Después de pasar el día sin una picada nos decidimos a cebar un poco más ya que todo el día estuvo activa la pesca. Al llegar la noche tuvimos una picada en la caña de Christian que pesó 11 kilos. No picó nada más esa noche pudiendo dormir tranquilos una noche más.

Sexto dia

Después de decidir que ya habíamos cogido carpas y que habíamos ido a coger un esturión decidimos que había que ir a por pellet de halibut que nos habían dicho que les gustaba mucho. Carlos cogió el coche desde por la mañana y se dirigió al Decathlon a buscar. Christian y yo seguimos como todas las mañanas pescando percasoles. Cuando llegó trajo bastantes para todas las cañas, aunque Christian decidió poner solo una caña a ver si cogía esturiones las demás las dejó con lo que tenia: maíz y piña de Concept for you.

A media tarde metimos más cebo. Esta vez estábamos preparados para pescar un esturión. Por la noche a eso de la 1am como siempre la ultima alarma empezó a sonar, otra vez era la de Christian que corriendo clavó enérgicamente. De nuevo era otro siluro, esta vez más pequeño ya que no tiraba tanto como los otros.

Después de luchar con él, Carlos con los guantes puestos se bajó hasta la orilla y lo cogió por la boca. Era más pequeño pero una preciosidad. Christian decidió meterse con la barca y meter de nuevo la caña con el Salted Mussel de Concept four you que teníamos puesto. Cuando Christian estaba llegando de echar la caña sonó mi alarma. Al estar al lado de la caña clavé. Era otro siluro más. Desde la orilla lo pudimos sacar. Era parecido al otro que sacamos. Otra vez se metió para adentro a meter la caña, esta noche prometía. Cuando estaba llegando a la boya sonó de nuevo la alarma de Christian. Como no estaba tiré yo de la suya. Otro siluro. Era como los otros dos que ya teníamos entre nosotros. Después de un rato de echar las cañas nos habían dado las 3 de la mañana y ya teníamos ganas de dormir.

Después de preparar todo para la noche y decidir que ya era hora de dormir nos dirigimos a las tiendas para dormir. No pasó ni 10 minutos cuando por fin sonó otra alarma. Esta vez salió Carlos corriendo ya que era la suya. Al clavar pidió la barca que ya venía Cristian con ella. Se montaron y para adentro los dos, después de 15 minutos llegaron a la orilla. Carlos me dice que también es un buen ejemplar. Después de ayudarnos a sacarlo del agua y en la moqueta, decidimos pesarlo. 37 kilos de siluro no está nada mal. Al preguntarle que con que lo había pescado me dijo que con el SB-X de Vitalbaits. Vaya noche, menos mal que solo había 10 siluros por encima de 1,50 que si no!! Después de estar un buen rato analizando lo que habíamos pescado y con las carcajadas del momento ya nos íbamos a dormir a las 4:30 ya era hora de dormir un poco.

Séptimo dia

Yo me levanté el primero como casi todos los días que estuvimos allí. Decidí ponerme a pescar pececillos hasta que se levantaran mis compañeros. Mientras estaba pescando sonó la alarma de Christian. Esta vez de un bote se levantó. Estaba soñando con el momento. Al coger la caña rápidamente nos montamos y salimos remando hasta donde estaba el pez. Esta vez sí tiraba, era más grande. Si parecía mucho más grande después de pelear con el pez. Un buen rato por fin entró en la sacadera, desmonté la sacadera y remando volvimos hasta la orilla. Carlos ya estaba despierto y nos ayudó a coger el pez. Al levantarlo nos dimos cuenta que era el más grande hasta entonces. Rápido lo pesamos, 18.3KG. Era como las de las revistas que siempre leemos, todo un pepino de pez. "Qué pasada".

Teníamos 4 siluros y un carpón, solo pensábamos en las fotos que nos íbamos a sacar que pasada. Después de desayunar juntos como todos los días nos decidimos a sacar los peces y empezar la sesión fotográfica. Era una pasada ver los siluros encima de la lona jugando con el agua que estábamos echando.

Después de dejarlos un poco descansar, los tres posamos con los siluros pequeños, cada uno con el suyo. Cuando estábamos con la sesión de fotos, en el puesto 8, sonó otra alarma. Esta sonaba lejos y pensamos que eran la de los vecinos. Después de un rato de estar sonando la alarma salí del agua mirando las cañas del puesto 7. Era la mía!! Corriendo y gritando llamé a estos que no se lo podían creer. Christian nada más ver que clavé salió del agua y corriendo me dijo "Esta es Javi, venga". A carreras nos montamos en la barca y remando para adentro solo sabíamos hablar de que con suerte esta podía ser más grande o como poco igual. Después de estar un rato con el pez luchando, por fin llega a la sacadera. Le repito a Christian que si es grande y me dice que sí, pero no tanto como la otra. Ahora me toca remar a mí. Después de un rato y con la adrenalina a tope de saber como era, al llegar a la orilla estaba Carlos como siempre y al cogerla me doy cuenta que es otra carpa grande. No como pensaba pero grande. Después de sacarla y pesarla la soltamos. Esta carpa pesó 16,200, para mí todo un ejemplar, ya que era mi record en Francia.

Después de esto y que ya era hora de comer, comimos. Teníamos las fotos y los peces devueltos al agua. Era hora de descansar. Ya no picó nada mas en todo el día pero nos lo pasamos mirando las fotos y riéndonos del momento que tuvimos. Casi un día sin parar. Durante el resto del día no picó nada mas pero pronto nos fuimos a dormir esperando ya la noche. A eso de la 1 de la mañana de nuevo picó otro siluro. Esta vez en mi caña. Salimos rápidamente esperando que por fin fuese ese esturión que nos faltaba. Al clavar me di cuenta que no era así y que era mucho más pequeño. Podía ser una carpa. Después de meternos con la barca nos dimos cuenta que podía ser otro gato pero pequeño. Al momento salió a superficie. Efectivamente era un siluro muy pequeño. Al llegar a la orilla me sacaron una foto encima de la barca y le devolví inmediatamente sin sacarlo del agua.

A las 6 de la mañana volvió a picar otra vez la caña del siluro ultima, la mía. Salimos corriendo y al llegar Christian y yo nos dimos cuenta que por fin no era un siluro. Desde la orilla lo intentamos sacar deseando que por fin fuera nuestro ansiado pez. Al llegar a la orilla era una hermosa carpa que después de sacarla del agua al pesarla dió un peso de 18,8KG. Por fin nos echamos a dormir siendo así los últimos momentos de esa noche y sabiendo que ya eran nuestras últimas horas allí.

Octavo dia

Después de levantarnos por la mañana y desayunar, nos pusimos a sacarnos las fotos Christian y yo. Por fin una foto de dos carpas francesas que para nosotros fueron preciosas. No todos los días tenemos la suerte de hacer un doblete con dos carpas así y más después de sacar tantos siluros y carpas. Después de las fotos nos pusimos a recoger todo el material de pesca. Como siempre nos lleva un buen rato recoger todo. Cuando ya teníamos todo el material en el coche y nos dirigíamos a la salida para despedirnos de Julien, íbamos comentando los mejores momentos que habíamos tenido en estos días, sabiendo que eran nuestros últimos minutos allí. El viaje de vuelta a casa se nos pasó rápido ya que estuvimos todo el camino conversando de lo bonito y lo bien que lo habíamos pasado allí.

Ya estamos deseando que llegue la próxima vez a ver si por fin podemos sacar el deseado esturión que esta vez no pudimos sacarlo. Quién sabe si en la próxima será. El resultado de la pesca fue carpas: 18.8KG, 18.3KG, 17KG, 16.2KG, 14KG, 12.8KG, 13.2KG y 11KG, siluros: 62KG, 37KG, 35KG, 25KG, 20KG, 18KG (3) y 8KG y una bonita brema a parte de los lucios y percas que cogimos.


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