Carpaventura primaveral

Octubre 2006. Braulio. Aprovechando que varios amigos iban a formar unos pequeños grupos para darse cita en Mequinenza, con la intención de pasar unos días de pesca, decidimos sumarnos y establecer una serie de retos.Uno de ellos consistía en comprobar si éramos capaces o no de batir nuestros propios récords personales en cuanto al peso. Era algo que no nos obsesionaba, pero el reto estaba ahí y pusimos todos los medios para conseguirlo. En estas líneas tenéis los resultados.

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Pero había otro mucho más complicado, consistente en luchar contra la propia naturaleza y contra el propio río. Y es que nos encontrábamos en una época en la que resulta muy difícil la pesca, sobretodo la pesca exclusiva de las grandes carpas, ya que estaban ocupadas al 100% con las tareas propias del cortejo, ya saben, la búsqueda de pareja, preparación del lecho, juegos nupciales y la propia reproducción. Pero si vencer ese obstáculo se presentaba complicado, aún lo era más luchar contra el río, pues precisamente en esta época y muchas veces debido a lo desenfrenado de los juegos de apareamiento de la carpa y a la consiguiente destrucción de algunas plantas, al margen de que una vez caducan de forma natural se mueren, se pudren y son arrastradas por la corriente, el río bajaba plagado de algas. Pero de cualquier manera teníamos que pescar, estábamos allí para eso, y por supuesto no nos íbamos a conformar sin intentarlo. Además, nuestros protagonistas habían llegado en grupo desde Extremadura, otros desde Madrid y también desde varias ciudades de Barcelona, y no era cuestión de buscar achaques, sino de ponerse manos a la obra y centrarnos en la consecución de ese posible récord, mucho más valorado debido a esas dificultades... Además, pocas veces podemos coincidir, por lo tanto había llegado el día “D”.

Por otro lado, nosotros éramos muchos y apenas había sitio para que pescáramos juntos, pues Mequinenza en estos días albergaba a la mitad de los carpistas de España y a un gran número de extranjeros, procedentes en su mayoría de Francia, Italia, Inglaterra, Bélgica, Alemania y Holanda. Por supuesto, las mejores zonas y los mejores puestos, ya estaban “tomados” desde hacía muchos días e incluso semanas, por lo tanto había que repartirse, y en grupos. Pero es que además había otro reto, esta vez de carácter personal, pues, quería comprobar hasta qué punto la carpa estaba activa y cuanta zona ocupaba, obviando la casualidad de hacer una buena pesca compartida entre todos juntos, en el mismo sitio; así, uno de los grupos pescaría unos kilómetros río abajo, en las orillas del Ebro, y otro río arriba, en las orillas del Segre. Mientras, el tercer grupo pescaría exactamente entre ambos, estando en contacto permanente por telefonía móvil.

Grupo 1: PassionCarp.

Por una parte llegaron varios integrantes de la nueva asociación madrileña dedicada de lleno al carp-fishing. Se trata de PassionCarp, con base en Madrid. Se desplazaron Gonzalo, Edu, David y Javier, unos chavales alegres y muy aficionados, llenos de ilusión y ganas de divertirse... “Gente sana”, como suele decirse por ahí. Después de comprobar como estaba la zona de Mequinenza y tras vencer muchas dudas, decidieron montar sus puestos en la parte del río Ebro más cercana al embalse de Ribarroja, exactamente en un lugar conocido en la zona como “los huertos”. Llegaron, observaron vieron un buen sitio, les gustó y montaron sus baterías, preparándolo todo y sondeando el terreno para luego pescar a una distancia comprendida entre los 60 y 80 metros desde la orilla, y con una profundidad media de entre 2 y 4 metros. Cerca de aquí se unen el Segre y el Ebro. Tal como actuaban y aún siendo “forasteros” y desconocer el terreno, daba la sensación de que lo tenían muy claro, así que empezaron por preparar un cebadero a base de semillas, mezclando maíz, cáñamo y trigo. Por otro lado, pusieron pellets Multiblend Ocean Protein, de Vision Baits, junto con otra parte de boilies denominada It94, también de Vision Baits.

Como cebo prepararon los mismos boilies It94, pero recubiertos con “Hook Bait Enhancer lt94”, que es una pasta muy especial para recubrir los boilies y que está compuesta por la misma materia que el mismo cebo, pero con aromas y alimentos mucho más concentrados. El proceso de preparación de estos boilies ya se vio en SOLO PESCA Nº 148, en el artículo dedicado a la serie “Itinerarios: Torrente de Cinca”. Esta pasta, que necesita ablandarse con aceite de la misma composición para mantener y resaltar el sabor, olor, etc, tiene un poder brutal para atraer a las carpas. Pero a la hora de pasar a la acción reforzaron un poco más ese poder de seducción, y lo hicieron colocando junto al anzuelo, además del boilie destinado a cebo principal, una bolsita de maya de PVA rellena de micro pellets de 8 mm. Estos eran los conocidos High Betain Halibut, remojados en aceite de Páprika y también de la firma Vision Baits.

Como dato recopilatorio de cómo les fue la jornada, solo puedo deciros que Gonzalo (Gongi para los amigos) y Eduardo se quedaron en puertas de batir sus propios récords, ya que solo le faltaron 500 gramos. Pero a David y Javi les fue mucho mejor, puesto que ellos si pudieron rebasar las cifras de anteriores capturas. En cuanto al equipo, prepararon cañas de tres libras de acción y 3,60 metros de longitud, todas ellas montadas con carretes de gran capacidad y rellenados de monofilamento de 0,40 mm. ¿Demasiado grueso? Hombre, tengan en cuenta que aquí y en todo el área de Mequinenza, pero sobretodo en esta zona, hay que ser muy prevenidos... Más que nada por si les entraba alguno de los muchos siluros que tanto abundan en estos tramos del Ebro / Segre. En cuanto al resto de material, montaron plomos de entre 100, 120 y 140 gramos, colocando plomos traseros de 60 gramos para evitar la corriente y el viento, pero sobretodo las algas a la deriva. Los hair estaban montados con línea especial de carpa, con una resistencia de 25 libras, y con un anzuelo del número 4 (Mustad 60510 BLN).

Sobre las condiciones del puesto con respecto a la parte del escenario que ocuparon, puedo deciros que es muy estrecho y que una acción de pesca normal se les hacía muy difícil. Como pueden comprobar a través de algunas fotografías, a ambos lados del puesto tenían mucha vegetación y además bastante tupida, teniendo que forzar muchísimo a la carpa para poder hacerla pasar por los escasos cuatro metros de boca que tenían entre los cañaverales.
Esto era una arma de doble filo, sobretodo a la hora del combate, que es cuando más se sufre ya que estaban a nivel del agua y la vegetación les hacia imposible trabajar bien el pez. Eso sí, a todos ellos esas dificultades les traían sin cuidado, puesto que a pesar de su juventud son pescadores muy experimentados y con gran experiencia en la pesca de grandes ciprínidos, sobretodo en una modalidad tan fascinante como el carp-fishing...

Verdaderamente, no tuvieron ningún problema causado por el terreno y además supieron superar esos pequeños obstáculos que quizás, a otras personas con menos experiencia, les hubiera costado algunos quebraderos de cabeza y enfados por la posible pérdida de algún gran ejemplar. Por último, este fue el botín de nuestros amigos de Passion Carp: Javi, 13 kilos; Edu 15 kilos; Gongi, 17 kilos; Flores, 16 kilos. Aclaramos que siempre hablaremos del peso de las piezas mayores conseguidas por cada uno, a lo largo de esta jornada, no de la cantidad total de capturas.

Grupo 2: El “Chacho”.

El grupo del “Chacho” llegaba desde Extremadura, y estaba compuesto por Antonio, Miguel Angel y Fernando. Como los de Madrid, son “gente” apasionada y decidida, muy dedicada a la práctica del carp fishing y a los que no les importa recorrer un gran número de kilómetros para pasar una o varias jornadas dedicadas a la pesca con sus amigos, tanto los de aquí como los de otra parte de nuestra geografía. En realidad, son muy aficionados, prácticamente como todos los que nos juntamos aquí.

Bien, nuestros amigos se colocaron cerca dela Granjade Escarpe (Lérida), también en una zona muy difícil ya que tenia un acondicionamiento muy malo para cobrar las capturas, y vegetación a ambos lados del puesto. Eso sí, durante el tiempo dedicado a la observación nuestros amigos comprobaron que había peces, y eso era lo más importante. En cuanto al río y su orografía, el sitio elegido como escenario se cerraba formando un “embudo”, como suele decirse cuando se va estrechando poco a poco hasta ensancharse de nuevo tras sobrepasar unos rápidos.

El cebado se hizo de la misma manera, utilizando una pequeña parte de semillas al igual que los miembros del grupo de Passion Carp, pero añadiendo pellets de High Betain Halibult con unos diámetros superiores, ya que estos mantienen más activo el cebadero. Al margen, también usaron unos boilies caseros,muy ricos en sales y proteínas. Por lo demás, el cebadero lo situaron frente a ellos, a una distancia correspondiente a la tercera parte de la anchura total del río, ya que fue donde descubrieron a varios peces mostrando una buena actividad. Por último, el cebo utilizado para cebar los anzuelos consistió nuevamente en los efectivos boilies lt94, más algunos boilies caseros fabricados por ellos mismos.

Por otra parte, nuestros cuatro amigos consiguieron batir sus propios récords personales, y eso además de sacar una cantidad importante (realmente impresionante) de peces... Por mi parte, me acerqué a ver qué tal les iba todo y vi que tenían las cañas fuera del agua, lo cual me extrañó y me hizo sonreír, así que pregunté: ¡Chacho! ¿Qué hacen las cañas fuera del agua perdiendo tiempo? Su respuesta fue bastante significativa... “Mira chico, esas cañas están fuera porque aunque no te lo creas, estoy rendido, agotado, y estoy tratando de descansar un poquito mientras recojo y ordeno un poco todo esto”... Y encima, me lo decía tan feliz y tan contento, riéndose.

Comprobé que este grupo optó por montar otros equipos, ya que están acostumbrados a utilizar cañas muy potentes, exactamente de 3,5 libras de acción, dotándolas con carretes sobredimensionados y con gran cantidad de línea, bobinando normalmente con hilo de 0,40 mm, y lanzando plomos de 100 y 120 gramos. El montaje que utilizaban nuestros amigos en sus bajos de línea estaba realizado con kevlar de 50 libras, mientras que el anzuelo y por aquello del “por si acaso”, era del Nº 1/0. Tuvieron mucha suerte en la elección del pesquero, ya que supieron leer el río y extraer muy buenas conclusiones, y además las capturas se sucedieron a lo largo de todo el día, lo cual seguró una gran diversión... Y es que al montar sus puestos frente a aquella especie de embudo, acertaron plenamente, ya que todas las carpas pasaban por ahí... Eso sí, cuando llegaba el momento del combate se complicaba todo, más que nada por la dureza del terreno y la dificultad del lugar donde estaba ubicado el puesto, aunque se sobrellevó con total resignación debido a la gran abundancia de capturas. Por último, estas fueron las capturas que hicieron crecer sus anteriores récords: Antonio 17,5 kilos; Chacho, 20 kilos; Fernando, 13 kilos; Bermejo, 16 kilos.

Grupo 3: “Nosotros”.

Con todas nuestras virtudes y con todos nuestros defectos, a “nosotros” ya nos conocéis... Flix, Torrente,la Valcuerna y Ribarroja han sido varios de los artículos que hemos preparado para vosotros, y con bastante ilusión, una ilusión que sigue creciendo al mismo ritmo que nuestra afición, sobretodo gracias a vuestras cartas, ya que nos animan y nos obligan a buscar nuevas zonas y a estudiar y perfeccionar nuestros montajes, equipos y aparejos... Pero bueno, si hay que presentarse y seguir el protocolo, lo hacemos: “nosotros” éramos Marcos, Pepe, Coco y yo (Braulio).

En fin, conocedores de la zona decidimos colocarnos en la zona más alta del río, donde teníamos unas profundidades comprendidas entre uno y dos metros de agua. Se trataba de una zona muy ancha del Segre, y al igual que las otras, con mucha actividad de peces. Por lo demás, la ubicación del puesto se realizó en un tramo muy estrecho y con muchos árboles a los lados y detrás, lo que hacia difícil tomar inercia y coger posición para realizar lances largos. Además y por si fuese poco, existían varios obstáculos en el interior del río... Pero había fe en la pesca y confiábamos en la efectividad del puesto, así que una vez vimos el movimiento de peces no nos movimos de ahí, lo que se tradujo en un nuevo acierto.

En cuanto a nuestro método de pesca, fue muy sencillo pero también muy efectivo... Nos decidimos por cebar con tubo de maya de PVA rellenos con varios tipos de cebo, destacando el principal, compuesto por un boilie de It94 Multiblend Ocean Protein, unos cuantos pellets de 16 mm de High Betain Halibut, y un poco de maíz y cañamón dulce de Ultrabite, cedido amablemente por Baitmar 3000. En lo que hace referencia a la zona de pesca, de aspecto cómodo bajo una simple mirada, se volvió engañosa y muy complicada una vez llegaba la hora de mantener el primer combate. En efecto, la recuperación de los peces era bastante difícil por la cantidad de obstáculos y algas que se concentraban en toda la zona, complicando y poniendo en peligro la acción de pesca e incluso amenazando el desenlace final. Ahora bien, con un mucho de paciencia y un poquito de saber hacer, pero respaldados por unbuen equipo y con un buen “salabrista”, no hubo mayores problemas para asegurar las capturas y velar por su integridad física.

Y no fue tan fácil ni sencillo, ya que teníamos que pescar a una distancia máxima de 50 metros... Y es que no podíamos lanzar más, ya que los árboles no lo permitían ni utilizando plomos de 140 gramos. Además, tuvimos que suprimir el lead core y el tubo anti enredos para evitar así que se nos agruparan más algas en los nudos. Continuando con la descripción del equipo, el monofilamento que empleamos normalmente es de 0,35 mm, y nuestras cañas son de 3,25 y 3,5 libras, que colocamos de forma estratégica. Pero teníamos pequeños problemas de espacio y a pesar de que éramos cuatro pescadores con licencia, sólo pudimos lanzar 5 cañas al agua, ya que el sitio era muy reducido y pescar con más cañas sólo hubiese ocasionado trastornos de organización e inseguridad. Sobre los montajes que utilizamos de forma general, eran los típicos montajes de hair tradicionales, sin ninguna complicación. Eso sí, algo más largos de lo que se considera habitual, de unos 40 centímetros de longitud y de 25 libras de resistencia, montados con anzuelos Mustad 60530 BLN del número Nº 4. Como cebo, pusimos boilies lt94 remojados en su dip y pellets de 16 mm de High Betain Halibut.

Por otra parte también realizamos unos montajes de pop-up, empalmados a un anzuelo del Nº 4 pero de pata invertida, con una fusión en la línea de fluorocarbono y línea trenzada especial para carpa, pero muy suave, ligera y resistente (25 libras) Como cebo también usamos pop ups de 16 mm hechos con Advantage Cranberry, de Vision Baits. Se trata de unos pop-ups que son muy esponjosos y que tienen mucha resistencia al paso del tiempo, además de una excelente flotabilidad en el agua. Al margen, están dotados de un aroma que, aunque no sea muy fuerte, se mantiene después de muchas horas en el interior del agua, sobretodo por la alta cantidad de sustancias aromáticas que lleva en su interior, y que va aflorando poco a poco para prolongar su acción y lograr atraer el pescado. En cuanto a la estrategia, teniendo en cuenta la dirección e intensidad de la corriente, y que las algas nos hacían la pesca difícil, nos decidimos por aprovecharnos de la destacada presencia de obstáculos que había en el lecho del río. Simplemente tratábamos de esquivar, al máximo posible, la gran cantidad de algas que bajaban río abajo, cosa que lográbamos colocando nuestros cebos a menos de un metro de profundidad (entre obstáculos pero fuera de la corriente)... Esa decisión fue la que nos ayudó a triunfar, ya que dimos en el clavo de forma rotunda. Por último, el festival de pesca comenzó muy en breve...

Y en contra de nuestras expectativas, pues una vez comenzamos a pescar y a medida que pasaba el tiempo, nos costaba creer que, con la cantidad de “plomazos” que estábamos dando en el agua y con la poca profundidad existente, podía haber tanto pez allí metido... ¡Vaya si lo había! Así que disfrutamos de una excelente jornada de pesca. Pero la cosa estaba complicada, ya que después de clavar un carpón te veías en la obligación de recuperar con prontitud, a veces demasiado rápidamente, pues le tenias que ganar mucho espacio a la carpa... Y si no lo hacías así, se iba directamente a los troncos que teníamos en el cauce, delante mismo, de donde había que forzarla corriente arriba para evitar que se enganchara en las ramas sumergidas de los chopos. Ahora bien, una vez libre de esos obstáculos, teníamos un 80% de probabilidades de sacarla del agua, aunque todavía nos faltaba superar los últimos cabezazos antes de meterla en la sacadera.

En definitiva y aunque no era nuestra meta, también conseguimos el mismo propósito que nuestros compañeros de Passión Carp (ubicados río abajo desde nuestro puesto) y “El Chacho” (río arriba) Bueno, todos no, ya que a Coco le faltaron unos kilitos para superar su récord personal, establecido en 22,5 kilos. En cuanto al resto, estos fueron los resultados: Marcos, 20 kilos; Pepe, 18 kilos; el que os lo cuenta, 24 kilos... ¿Contranatural? ¡No! ¿Quién decía que la carpa no come cuando freza? ¿Será verdad? O simplemente ¿Verdad a medias? En cualquier caso, la densidad de población de esta zona del Segre y Ebro es muy alta, y está compuesta por ejemplares de gran tamaño que crecen rápidamente debido a la gran cantidad de toneladas de pellets, boilies y semillas que se vierten al agua, cada año y que devoran con ansia, siendo fácil verlas con la barriga llena.

Es más, las carpas de Mequinenza ya se han acostumbrado a comer un alimento fácil de encontrar y de digerir, nutritivo, sabroso, calórico y proteínico, que además evacuan sin dificultad, continuando un ciclo de vida mucho más cómodo y reposado que si se hubiesen alimentado de forma natural. Incluso se dan algunos casos curiosos, como el de comprobar que estas grandes carpas ya no se arriesgan a desplazarse por ahí, vagabundeando por los estercoleros sumergidos en busca de “algo” metido en el cieno, estableciendo “bases fijas” muy cerca de las zonas donde saben que más tarde, o más temprano, alguien, desde un barco o desde la orilla, descargará muchos kilos de alimento completo, pero sobretodo, fácil de localizar, de tragar, y seguro. Y hasta “pasan” de sus instintos, ya que apenas muestran interés por ser cautas, ni siquiera recelosas; saben que hay peligro de clavarse un anzuelo y sin embargo aceptan el reto con tal de llenarse la panza...

Al fin a y al cabo, están “domesticadas”, ya que algunos ejemplares han sido clavados decenas de veces. Por último, cada carpón capturado expulsa gran cantidad de pasta en fase de descomposición, y lo hace por el orificio anal en lugar de vomitar los boilies, es decir, los digiere por completo sin verse afectada por las sustancias utilizadas, ya que mayoritariamente son derivadas de productos naturales. Para concluir, deducimos que en esta ocasión tan particular y sin duda alguna, la carpa se mostraba muy viva y a pleno rendimiento, sobretodo en el río, ya que estaban buscado aguas más cálidas para llevar a cabo la freza, puesto que en el embalse de Ribarroja la temperatura del agua no se movía de los 12º. Por el contrario en el río, al haber menos cantidad de agua y en los lugares donde pescamos, la temperatura media oscilaba entre los 15 y 17º (16º de media), medidos en tramos donde la corriente era estable y a lo largo de la mañana.


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