Carpas salvajes

Mayo 2006. David Flores. Nos situamos a finales de Mayo, y mi amigo Gonzalo y yo, nos disponemos a realizar una sesión de fin de semana en un pequeño lago de la península, ubicado en tierras extremañas. Tenemos buenas referencias de que en él habitan carpas salvajes de gran tamaño, y ese reto nos ilusionaba.

Tras una semana de tensión continúa sobre cómo prepararíamos el cebadero, llega el viernes y nos juntamos para emprender una nueva aventura de carpfishing. Obtenemos los permisos de pesca para el fin de semana y llegamos a la orilla más accesible del pantano. Gonzalo conocía el lugar ya que había estado pescando black-bass hacía unos años pero nunca pensó lo que posteriormente ha sabido por otras fuentes…que habitan grandes carpas que los lugareños son imposibles de cobrar.

7pm. Elegimos el puesto estratégicamente tras visualizar el pequeño pantano. Decidimos realizar nuestro cebadero a unos 50 metros de la orilla y entorno a los 2-3 metros de profundidad, a la entrada de una recula alimentada por la entrada de un río. Al ser un pantano de dimensiones reducidas, nuestra intención es que en el menor tiempo posible las carpas entren en el cebadero. Decidimos colocarnos muy juntos, hacer un cebadero muy concentrado.

8pm. Con la ayuda de la barca, cebamos con un kilo de semillas variadas (maíz, chufa y trigo) que previamente habíamos cocido, 250gramos de boilies de sabor dulce y salado, micro-pellets de halibut y pellets de maíz. La estrategia pasa por volcar el cubo de semillas entre los dos trípodes y crear diferentes caminos de pellets para atraerlas al cebadero central. Gracias a las semillas, cebo de fácil digestión, las carpas entrarán rápido a comer, ya que es una comida que enseguida reconocen y a su vez, irán encontrándose con un cebo inusual como son los boilies de diferente sabor pero muy atrayentes para ellas. 
 
Nuestra estrategia para engañar a estas salvajes carpas, que nunca antes han probado un boilie, será la utilización de montajes fondantes y tipo snow-man, tanto como si utilizamos semillas, como chufas y maiz o boilies.

Tras estar toda la noche sin recibir ninguna picada y observando que las carpas han encontrado nuestro cebadero y están haciendo acopio de el, Gonzalo recibe una tímida picada trasera al amanecer, que después de verse clavada, emprendió un brutal carrera, haciendo sonar el freno del carrete. Tras la brava lucha, saco una carpa común muy alargada de 8 kg, que entro a un montaje snow-man de sabor cangrejo. 
 
Iban pasando las horas y nuestras alarmas estaban mudas, mientras observamos los burbujeos y saltos de estas magnificas carpas en nuestro cebadero. Tras analizar factores climatológicos, del terreno, etc… había algo que se nos escapaba. Las carpas están comiendo en el cebadero, pero nuestros cebos no los comen. Levantamos mas los cebos del suelo mediante foam o pop-up, intentando salvar alguna posible zona de limo o arcilla, que se hubiera podido crearse, al ver que las orillas estaban lavadas y nada mas que se veían piedrecillas de las ultimas lluvias torrenciales de primavera.
 
Eran las 8 de la noche y veíamos como no éramos capaces de pescar esas magnificas carpas y decidimos poner boilies salados de la más alta calidad y que en otros lugares nos habían deparado buenas capturas y abandonar chufas y maíces, comida natural de ellas y que tendría que funcionar.
 
Cual fue nuestra sorpresa que entorno a la hora bruja, una de las alarmas rompió el silencio de la noche con una brutal picada, donde el freno del carrete sonaba rabioso. Tras la impresionante lucha en la que nos dificulto mucho su acercamiento, pudimos disfrutar de otra común también muy larga y del mismo peso.
 
Cuando me disponía a poner de nuevo el boilie, la caña del led verde, avisaba de nuevo que teníamos otro pez en el engaño. Ésta también realizó un dura lucha ya que debido a su morfología alargada, presentaban gran potencia en la carrera. El resultado: otra común de 8,5 kg.

Gonzalo y yo, no nos lo podíamos creer. El boilie rosita sigue dando peces incluso en lugares donde antes no los habían comido. Esa noche se fueron repitiendo las tremendas picadas de las cuales clavamos 4 carpas comunes mas y otras 3 se nos soltaron o rompieron las líneas. Todas ellas presentaron unas batallas muy duras caracterizadas por su fuerza de salida y su agudeza para soltarse, ya que muchas de ellas buscaban nuestra orilla para quitar tensión a la línea y así poder desanzuelar.
 
La verdad que esta sesión nos dejó un buen sabor de boca, por que supimos sobreponernos a la situación y salir airosos de una situación embarazosa, pero no comprendimos por que carpas que ante no habían comido un boilie, preferían ese boilie antes que alimentos naturales como chufas y maiz. La pesca es un misterio....
 

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